Antología Whitestar

Whitestar

Whitestar

 

Datos de la antología

 

 

 

La verdad es que no tenía del todo claro si iba a comentar esta antología, es más, estoy escribiendo y todavía no sé si lo voy a publicar.

Generalmente mis “reseñas” (me gusta ponerlo entre comillas desde que mi traductora favorita se refirió a ellas como “esas reseñas que haces tú”), se mueven más en el terreno de lo personal que de lo objetivo. No soy bueno escribiendo, ni criticando, ni siquiera soy bueno leyendo.

Si ya me cuesta hacer comentarios sobre autores que no conozco y que sé que nunca van a leer lo que escribo, hablar sobre esta obra me da algo más parecido al vértigo que al respeto. Tal vez porque sé que Cristina probablemente lea lo que voy a escribir, tal vez porque es una obra tan original que me ha dejado con la sensación de que todavía me falta mucho por aprender o tal vez porque he visto la ilusión que hay detrás de ella. Ilusión, altruismo, compañerismo, sensibilidad y sobre todo iniciativa.

Suelo comenzar mis comentarios hablando sobre el autor o la autora del texto, pero en este caso, al ser varios los autores, comenzaré hablando sobre la impulsora del proyecto, Cristina Jurado.

Aquí es donde tendría que contaros que Cristina Jurado Marcos es una escritora española residente en Dubái, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla y Master en Retórica por Northwestern University (EUA).

Después os mostraría el largo listado de proyectos de los que es parte fundamental, como por ejemplo la revista Supersonic o la antología Alucinadas, para terminar hablando de su novela Del naranja al azul y de Vanth, su aportación a Pulpería, una nueva colección de literatura popular feminista puesta en marcha por el colectivo Sisterhood y la editorial Ofegabous.

Vanth

Vanth

Pero creo que su faceta como persona tiene mucha más relación con esta obra que su faceta como creadora. Una persona capaz de decir cuatro frases a un bloguero recién nacido y hacer que una mala racha personal, un mal día dentro de esa racha y un mal instante dentro de ese día, mejoren. Esa persona es la que ha conseguido que una idea como Whitestar salga adelante. Una idea que surge a partir de la figura de un artista, pero que creo que va más allá.

Alguien en Goodreads lanzaba esta pregunta al aire:

¿Se puede leer (y disfrutar) la antología sin ser un conocedor profundo de la obra de Bowie?

Se puede no, se debe.

Bowie solo es la fuente de inspiración, una excusa para juntar a 32 autores de España, Argentina, México, Uruguay y Colombia y crear un contenedor en el que cada uno expresa a su manera lo que una de sus canciones le sugiere. Una excusa para darnos la oportunidad de disfrutar de todo este derroche creativo y después donar los beneficios a la Asociación Española Contra el Cáncer.

Mi ejemplo es claro. No soy, nunca he sido y nunca seré fan de David Bowie. Es posible que esta antología me haya hecho verlo de una manera diferente, pero aunque nunca he dudado de su talento y de su genialidad, tengo que reconocer que no ha sido una figura que me haya llamado la atención. Así que a partir de aquí, el que escribe es un lector que se ha enfrentado a la antología desde el más absoluto desconocimiento de la carrera del artista en el que se inspira la obra y que la ha disfrutado sin necesidad de indagar en ella.

Lo primero que me ha llamado la atención ha sido la portada, basada en una célebre fotografía del cantante, que Ana Díaz Eiriz ha convertido en un óleo que dice mucho más. La postura, los ojos vacíos, la expresión de su cara, sus manos… reflejan la imagen de alguien que ya no está, pero que sigue manteniendo su fuerza. Una imagen que parece expresar la superioridad de una persona que ha vivido tantas experiencias inimaginables para muchos, que sería complicado describirlas de otra manera. Es raro que yo me fije tanto en la portada de un libro, tal vez sea culpa de Bowie, tal vez de la forma que tiene Ana Díaz Eiriz de verlo.

Portada de Whitestar

Portada de Whitestar

Lo siguiente que nos encontramos es algo a lo que hasta hace poco no solía prestar atención, una introducción y un prólogo. Aquí sí que ya me pongo serio y dejando de lado mi falta de criterio os aseguro que si algo he sacado en claro en estos meses de lectura compulsiva, es que escondidas en los prólogos, introducciones y epílogos he descubierto grandes sorpresas. Sorpresas en forma de grandes narraciones, anécdotas fascinantes y explicaciones de autores que los hacen más fáciles de leer y sobre todo más humanos. En el caso de esta antología, tenemos un poco de todo y además me sirve para describirla, utilizando palabras de alguien que la conoce mejor que yo y que por supuesto, escribe mucho mejor que yo:

La antología que tienes entre tus manos no está compuesta por relatos convencionales porque Bowie tampoco fue un tipo convencional. Siguiendo su estela, los autores y autoras que se sumaron a la llamada que realicé, allá por enero del 2016, han tenido total libertad para imaginar mundos más allá de este que nos contempla. La premisa era sencilla: cada autor debía escoger una canción o un personaje del panteón del cantante británico en el que basar su creación. Vas a encontrar poemas, relatos de corte clásico y otros que alternan varios puntos de vista, artefactos que aúnan la imagen y el texto, y hasta singularidades, todos ellos en orden cronológico según la fecha de salida de la canción, película u obra de teatro en la que se inspiran. Vas a medirte con Ziggy, Jerome Newton, Aladdin Sane, Lazarus, Tesla y con el Comandante Tom, buscarás en el laberinto a Jareth, soportarás la inmortalidad con John Blaylock, acamparás en Marte, verás caer muros, contemplarás un desfile de seres mutantes y navegarás por las estrellas —¡Oh, sí, lo harás!— en las naves imaginarias creadas por escritores y escritoras de España, Uruguay, Argentina, Colombia y México.

Por favor, no os perdáis el prólogo de Rafa Cervera que me ha parecido una pequeña joya que nos acerca a Bowie desde el punto de vista de alguien con criterio y trayectoria más que notables.

Y a partir de aquí llega la fiesta, la magia y la locura. El festival de relatos, de poesía, de mundos mágicos, personajes extraños y atmósferas apasionantes que me siento incapaz de describir y por supuesto incapaz de reseñar. Una mezcla de géneros, de puntos de vista, de estilos y de maneras de plasmar una idea que han hecho que la lectura de la antología me haya resultado apasionante.

Tengo que reconocer que algunas historias me han dejado con la sensación de que a pesar de haberme gustado, me he perdido algo, que probablemente tenga que ver con el desconocimiento de la carrera de Bowie. Pero os aseguro que la lectura de todos y cada uno de ellos me ha aportado algo.

En este tipo de antologías, siempre hay relatos que te llegan más y relatos que te llegan menos, algo que no tiene nada que ver con la calidad del texto, más bien tiene que ver con los gustos del lector. Por ello, simplemente voy a hacer un pequeño comentario de algunos relatos de los que más me han llamado la atención, probablemente los más cercanos al género que más acostumbrado estoy a leer. O tal vez no:

Massenvernichtungsarchetypen de Luis Gamez.

Lo que en principio parecía una historia de Ciencia Ficción clásica, más en el terreno de la acción y desde el punto de vista casi militar (que por cierto, me estaba gustando mucho también desde ese punto de vista), acaba convirtiéndose en algo completamente distinto que hace que te explote el cerebro. El mejor comentario que se me ocurrió para describirla en GoodReads fue lo que le diría a su autor si tuviera la oportunidad de tenerlo cara a cara:

Vaya tela… Te habrás quedado a gusto.

Moonage Daydream de Alejandra Decurgez.

De los relatos que más me han gustado desde que he comenzado a leerlos en masa. Contado con una exquisitez que pocas veces he tenido la oportunidad de disfrutar, el relato mezcla 2 historias que acaban encontrándose en un final que hará que vuestra imaginación salga volando y se pierda en el infinito. Preciosa historia y maravillosos los personajes.

Tengo que agradecer a Whitestar haberme dado la oportunidad de conocer a una autora como Alejandra Decurgez. Después de este relato, he leído alguno más que he encontrado por ahí y estoy seguro de que pronto tendré la oportunidad de disfrutar de alguno más. Me declaro fan de Alejandra.

Ese segundo de calma de Concha Perea.

Precioso. Una historia que hablando de un escritor, describe la relación entre dos personas de una manera que te hace reflexionar sobre muchas cosas. La necesidad de sentirnos amados, apoyados, protegidos… Ha despertado en mí un sentimiento muy bonito.

I’m deranged de Teresa Mira de Echeverría

¿Ciencia Ficción? ¿Filosofía? No lo sé, tal vez una mezcla de ambas. Un relato que se aproxima a lo que estoy leyendo últimamente y que te hace reflexionar sobre las personas desde un envoltorio de Ciencia Ficción que más que dura, es complicada. Me ha encantado.

El hambre de Victor Selles.

Otro de los relatos que me han sorprendido ya que no es algo que esté acostumbrado a leer. Una historia de ¿terror?, ¿vampiros?, ¿muerte?. Puede ser, pero el resultado creo que es mejor que la suma de los 3 descriptores.

Lástima que fuera una puta de Juan Manuel Santiago

Último relato de la antología. La traca final, pero no en el sentido de un orgasmo, más bien en el sentido de un martillazo en el alma. Una narración que hace que se te revuelvan muchas cosas por dentro, sobre todo si has tenido que sufrir la enfermedad desde el punto de vista del acompañante. Es la realidad que suponías, pero que nadie había sido capaz de describir con la fiereza con la que la describe Juan Manuel Santiago.

Si a esto le sumamos una manera de poner fin al relato que me ha parecido una genialidad que está al alcance de unos pocos, dan como resultado una obra desgarradora pero especial.

Y cómo no, Inchworm de Cristina Jurado.

Bestial. Es el único relato que he leído 2 veces y probablemente el único relato que me ha hecho dudar de lo que estaba leyendo. No voy a decir más, simplemente aconsejaros que no os perdáis esta joya de Cristina. El último párrafo es probablemente de lo mejor que haya leído nunca, pero a su vez, me ha hecho dudar de lo que quiere decir. Me lo he leído unas 20 veces y cada vez que lo he terminado se me ha quedado la misma cara de estreñimiento crónico. Podría preguntarle a Cristina si de verdad dice lo que pienso, pero prefiero dejarlo tal y como está.

Y para terminar mi recorrido por la antología, me gustaría mencionar también a Maria Leticia Lara y a Israel Alonso, sin los que según la propia Cristina, Whitestar nunca hubiera sido posible. Y por supuesto, destacar la imagen de Pat Cadigan, que lleva mucho luchando contra el cáncer y a la que está dedicada la obra:

Esta antología está dedicada a la talentosa escritora norteamericana Pat Cadigan, una de las muy famosas gemelas venusianas y mujer con superpoderes inigualables.

Podéis encontrar la antología en Lektu desde 2,99€ (el precio es libre, cada uno puede aportar lo que quiera sabiendo que los beneficios irán a parar a la AECC).

Whitestar

Tabla de Contenidos
  • Introducción – Cristina Jurado
  • Prólogo – Rafael Cervera
  • “It’s only forever” – Sofía Rhei
  • “Whitestar” – Israel Alonso
  • “Space Oddity” – Carmen Moreno
  • “Massenvernichtungsarchetypen. Una comedia bélica de serie B” – Luis Gámez
  • “Moonage daydream” –Alejandra Decurgez
  • “Llegué a Marte un miércoles” – Loli Molina Muñoz
  • “El hombre de las estrellas” – María Zaragoza
  • “La araña de Marte” – Ángel Luis Sucasas
  • “Fragmentos del Mesías Leproso” – Pablo Martínez Burkett
  • “Tocado por el rayo” – Juan González Mesa
  • “Wild is the wind” – Elisa Puerto Aubel
  • “La última elegía” – Ramiro Sanchiz
  • “La última tentación del hombre que cayó a la Tierra” – Armando Saldaña Salinas
  • “La gran herida” – Colectivo Juan de Madre
  • “Héroes” – Lavie Tidhar, trad. Cristina Macía
  • “Inchworm” – Cristina Jurado
  • “Mr. Merrick” – Eduardo Vaquerizo
  • “Ese segundo de calma” – Concha Perea
  • “Putting out fire” – Guillermo Echeverría
  • “El hambre” – Víctor Selles
  • “Y eso era el amor moderno” – Iván Canet
  • “Merry Christmas, Mr. Bowie!” – Jorge Lacuadra
  • “Principiantes absolutos” – Laura Ponce
  • “La Olvidadera (Tu mundo se viene abajo)” – Aída Albiar García
  • “Playlist” – Néstor Darío Figuéiras
  • “I’m deranged” – Teresa P. Mira de Echeverría
  • “Y el caos me llama” – Francisco Jota-Pérez
  • “Heathen 2001” – Luis Cermeño
  • “En un abrir y cerrar de ojos” – Grendel Bellarouse
  • “Black hole/White hole” – Diana Gutiérrez
  • “Lazarus” – Laura Lópe z Alfranca
  • “Lástima que fuera una puta” – Juan Manuel Santiago

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