El cielo roto. (Crónicas del fin I).

El cielo roto

El cielo roto

 

DATOS DE LA NOVELA

 

 

6:00 de la mañana de un lunes como otro cualquiera, día gris pero sorprendentemente cálido para ser Bilbao, café en la mesa y media hora para revisar lo que se cuece por Twitter, por mi blog y por el mundo en general.

Hace un par de semanas que mi mujer se encarga de llevar a la pequeña al colegio, así que aunque echo de menos esas mañanas de abrazos de amor verdadero (como Elsa a Ana) y hasta recuerdo con nostalgia esos desayunos tirados a la alfombra en el último segundo, estoy empezando a disfrutar de esta nueva rutina mañanera. Poco me queda, estamos ya de 8 meses…

Parece que no hay nada nuevo bajo el sol. Hoy publico una nueva reseña de un cuento de Marcheto, reviso la entrada diaria de Sense of Wonder y sigo con… ¡espera! ¡Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina han publicado algo! ¿Gratis en Amazon hasta el miércoles? A por ello.

La verdad es que tenía muchas ganas de volver a leer algo de Cotrina desde que leí el que hasta hoy sigue siendo el mejor relato de Fantasía Oscura que jamás haya leído, Ocultos, pero no encontraba el momento o la novela o la novela para el momento. Así que cuando vi que había escrito de nuevo algo a 4 manos (me encanta ese concepto) con Gabriella Campbell, que era otra de mis “quiero leerte”, no lo dudé un instante.

Y así amigas/os es como tu día cambia por completo. De llegar pronto al trabajo, pasas a llegar media hora tarde (gracias flexibilidad); de ser una persona discreta y medianamente digna, pasas a ser el loco que lleva 25 minutos sentado dejando pasar metros y de empezar la mañana con una novela medio terminada en la mochila, pasas a ese estado casi de deseo irrefrenable de leer la segunda parte (que ya has comprado) de otra novela que no sabías ni que existía hace unas horas.

El cielo roto

Levanta la mirada, aturdido. Hay una grieta en el firmamento. Un gran desgarrón en las alturas que cruza el cielo de parte a parte. La gente en las aceras grita y señala hacia arriba.

Siempre he sentido curiosidad por las novelas que se escriben a 4 manos (me sigue gustando el concepto). No sé si se escriben por partes, si una escribe y otro revisa, si una revisa partes de lo que el otro escribe y viceversa o si quedan y se ponen los 2 en el mismo teclado cual pianistas virtuosos. Lo que tengo claro, es que por lo menos en este caso, el resultado es excelente.

Lo extraño es que he tenido que volver a leer partes del texto para darme cuenta de lo bien que estaba escrito. Me han enganchado tanto la trama, los personajes y el mundo que han creado los autores, que no he sido consciente de ello hasta que con nocturnidad y alevosía, he empezado a escribir esta reseña.

A veces el contenido es tan bueno que el estilo pasa a un segundo plano, pero en este caso, creo que es una ilusión óptica, una trampa que nos tiende nuestro cerebro haciéndonos pensar que no se da cuenta del estilo fresco pero impecable con el que nos obsequian los autores. Es cierto que la historia es tan trepidante y llena de acción que te deja poco espacio para respirar y analizar, pero estoy convencido de que no funcionaría tan bien, si además de contar algo apasionante, no lo hicieran de la magistral forma en la que lo hacen.

Se oyen más explosiones y gritos. Intenta tranquilizarse, respira hondo y nota un dolor intenso en los pulmones. Un sinfín de sombras se precipita desde el cielo, una lluvia rápida y oscura. ¿Qué está cayendo? ¿Meteoros? ¿Proyectiles? ¿Los están atacando? Y el frío, el maldito frío…

Ahí no hay quien tome aire. Es cierto que estoy citando partes del prólogo, que generalmente suele ser intenso, pero el ritmo de la novela se mantiene arriba durante todo el desarrollo de la historia. A veces hasta te da la sensación de que te estás moviendo junto con los personajes, sensación que por otra parte, es bastante terrorífica. Porque esa es otra de las cualidades de esta obra, que te introduce en un mundo del que quieres escapar porque te da miedo, pero a su vez, te gustaría permanecer en él para siempre porque necesitas conocerlo más.

Campbell y Cotrina consiguen algo que pocos autores de Fantasía son capaces de hacer, construir un mundo sin que te des cuenta de que lo están haciendo. Incluso los mayores constructores de mundos fantásticos, a veces llegan a abrumar al lector con tanta descripción y con tramos en los que realmente no ocurre nada. No digo que a veces no sea necesario, pero los autores de esta primera parte de lo que parece que va a ser algo grande, vuelven a engañar a nuestros cerebros, mezclando acción y descripción con brillantez. Esta “trampa cerebral”, hace que llegues al final del texto extrañado de lo metido que te encuentras en un ambiente que no ha sido descrito y solo consigues encontrar el truco de magia cuando analizando más profundamente el texto te encuentras con párrafos descriptivos disfrazados de acción:

Las sombras caen del cielo. Oscuras, grasientas. Algunas tienen alas. Algo enorme choca contra un edificio cercano, una de las torres altas de la avenida. Una lluvia de ladrillos salpica el coche que está a la izquierda del Ford de Alberto. Una sombra trepa por la fachada dañada. Debe de ser una película, un sueño, un viaje de drogas. No puede estar pasando. La sombra trepadora es un escupitajo negro con patas largas articuladas y garras que atraviesan los ladrillos como si fueran de mantequilla. Arrastra tras de sí una cola bífida.

¿No es ejemplo suficiente? Toma más magia:

Ve una mujer que corre entre los coches. Tiene dos cabezas, o eso cree él, pero entonces cae de rodillas al suelo y Alberto se da cuenta de que la segunda cabeza no es suya, sino de un ser deforme y negro, subido a sus hombros como un pajarraco grotesco. Está devorándola. La mujer no tiene fuerzas para chillar y Alberto grita por ella. Grita por el horror desmedido de la escena, grita de miedo. Y también grita porque la mujer se parece a Laura. Es un poco más baja, pero tiene el mismo color de pelo y viste la misma clase de ropa. La criatura arranca una gran porción de carne, unida a parte del cuero cabelludo. Lo traga a trompicones y vuelve por más. Todos huyen alrededor de la mujer y el monstruo; nadie se detiene a ayudarla. Cada uno vive sumido en su propia película, en su sueño, en su mal viaje de drogas.

Me he quedado traspuesto… Lo vuelvo a leer y cada vez me parece más brillante. Además, son las 2 de la mañana y las cosas de noche se ven de otra manera, aunque tengo la sensación de que tanto Cotrina como Campbell hacen que nuestros días se conviertan en noches mientras leemos.

Podría hablar de los personajes, que creo que están maravillosamente construidos (si, yo también soy fan de Winston), pero he leído la segunda parte y prefiero esperar a la siguiente reseña para hablar de ellos. Lo que sí que quiero mencionar antes de terminar este humilde comentario sobre esta impresionante primera parte de novela, es que por lo menos en la siguiente, la calidad no solo se mantiene, sino que bajo mi punto de vista, añade detalles que hacen que se contrarreste el efecto sorpresa de la primera. Traduciendo, que va para arriba, aunque sea difícil mejorar esto.

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Origen

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Informático, friki, padre y lector compulsivo. Espero que mi camino os ayude a realizar el vuestro.

4 Commentarios

  1. Carlos Pérez Casas 1 febrero, 2017
    • Origen 1 febrero, 2017
  2. Daniel Perez 2 febrero, 2017
    • Origen 2 febrero, 2017

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