Entrevista a Cristina Jurado. El Fandom pregunta.

La más grande

La más grande

Tal y como comentaba en la entrada ¿Quién quiere leer CloroFilia?, en todo apadrinamiento en condiciones (para más información, visitar el blog de Adopta Una Autora), llega el momento de entrevistar a la autora.

Entrevistar a Cristina Jurado es el típico ejemplo de superposición cuántica en el que una tarea es sencilla y complicada a la vez, el gato está vivo y muerto.

Sencilla porque ella es así; accesible, amable y siempre dispuesta a colaborar en todo lo que le propongas. Complicada porque a veces parece que Cristina tiene la capacidad de dividirse y realizar varias tareas al mismo tiempo, o tal vez es que existen varias Cristinas entrelazadas cuánticamente. El hecho es que no es sencillo elegir qué preguntas realizar a esta partícula subatómica llamada Cristina Jurado.

Por ello y después del éxito que ha tenido la entrada en la que pedía ayuda para confeccionar esta entrevista, las preguntas las van a realizar sus lectores, sus seguidores o gente que tiene la intención de serlo. Si queréis saber más sobre Cristina, tenéis toda la información que voy recopilando sobre su obra en la entrada Cristina Jurado. Mucho más que una autora. Gracias a todas/os por vuestra colaboración y a Cristina por su amabilidad:

Entrevista a Cristina Jurado. El Fandom pregunta.

La ciencia ficción en España tiene buena tradición y buenos representantes, sin embargo, sigue siendo un género menor a nivel de ventas y popularidad. ¿Dónde crees que radica el problema, si es que hay alguno, por el que la cifi tiene tantas dificultades para llegar al llamado “Gran público”? Muchas gracias y mucha suerte con la novela. (Pregunta de Rayco Cruz)

Te agradezco la pregunta y el apoyo, Rayco. Creo que el problema de la ciencia ficción en España, aunque ya advierto que no soy una experta en el tema, es que ha sido un género circunscrito a un grupo muy concreto y reducido en nuestro país: mayormente varones con una relación, laboral o de ocio, con respecto a la ciencia y la tecnología. El recorrido de la ciencia ficción en nuestro país no es exactamente el mismo que en otros: en USA, donde nació, es un género popular, dirigido a un público muy amplio no solo porque se ofrecía en revistas muy baratas al alcance de los bolsillos más ajustados, sino porque trataba temáticas escapistas de escasa profundidad. A nuestro país llegó de la mano de traducciones y poca gente, en relación al modelo norteamericano, tenía acceso. Al desconocimiento se unía la falta de recursos para adquirir las obras. El aislacionismo de los años franquistas no ayudó tampoco y, aunque podríamos haber mirado hacia Europa y la ficción científica de los franceses o los rusos, por ejemplo, creo que había muchas reticencias contra ambas tradiciones: una por ser demasiado progresista y otra por comunista.

Es cierto que contamos con la maravillosa aportación del realismo mágico procedente del otro lado del Atlántico y, aunque esta literatura se incluiría más en lo que viene a ser la fantasía, yo creo que también ayudó mucho a desarrollar un interés por la ciencia ficción. El calado especulativo de Borges, Cortázar o Monterroso creo que ayudó a para apuntalar el edificio, pero esta es una elucubración mía personal. Hoy en día son las redes sociales, las tecnologías de la información y los medios de comunicación de masas los que están ayudando a popularizar la ciencia ficción. Ya no es extraño ver en las carteleras cinematográficas películas de este género, y la calidad de algunas incluso les ha permitido acceder a premios y reconocimientos.

Creo que los jóvenes, los blogueros, booktubers, reseñistas, podcasters, etc… están haciendo una labor extraordinaria en ese sentido porque acercan a los lectores y las lectoras a una miríada de obras, hablándoles desde sus propios códigos culturales, desde su lenguaje. Me parece que se debe valorar su trabajo, así como la valentía de muchas editoriales a la hora de publicar obras. Es cierto que las grandes colecciones de los sellos importantes están traduciendo títulos muy interesantes (pienso en Nova, Runas, Minotauro, Fantascy, etc), pero las medianas y pequeñas editoriales están apostando por antologías (sí, ese tipo de obras que hasta hace poco nadie quería editar) y por novelas y libros de ensayo muy necesarios, arriesgando mucho y trabajando muy duro para ofrecer una máxima calidad (Gigamesh, Orciny, Sportula, Cerbero, Fata Libelli, Cazador de Ratas, Apache, La Felguera, Antipersona, Dilatando Mentes, Café con Leche, Hermenaute, Páginas de Espuma, El Transbordador, Huts, Insólita, Esdrújula, Antipersona, Ofegabous, Valdemar, Aristas Martínez, Oz, Dlorean, Hidra, La Pastilla Roja, Les Males Herbes, Nowevolution, Palabaristas, Páginas de Agua, Satori, Saco de Huesos, Pulpture, Sven Jorgensen, Tyrannosaurus, Salto de Página, etc…). Estoy segura de que nos queda por delante un camino, tal vez no más fácil, pero sí interesante.

Con proyectos como «Alucinadas» has intentado visibilizar la figura de la escritora de género en la actualidad. ¿En qué punto crees que estamos a ese respecto? Es decir, ¿cómo valoras la situación actual de la escritora de género? ¿Hacia dónde vamos? (Pregunta de Marta Junquera)

Muchas gracias por tu pregunta, Marta. Creo que estamos en un punto de inflexión: la gente ha tomado conciencia del problema y, lo que a mí me parece más importante, está haciendo cosas para intentar remediarlo. Cuando pienso en La Nave Invisible o en LeoAutoras o AdoptaUnaAutora me doy cuenta de que son los propios lectores los que están utilizando las redes sociales para abordar esta cuestión y proponer soluciones. Además, en muchos casos se trata de lectores jóvenes, lo que me parece vital porque implica que las nuevas generaciones están sensibilizadas y pasan a la acción.

Alucinadas

Alucinadas

Afortunadamente se están publicando más reseñas y entrevistas sobre obras de autoras, se las incluye más en las antologías e, incluso, se llega a alcanzar la paridad cuando se trata de reunir un plantel interesante. Eso en cuanto a los booktoubers, reseñadores, blogueros y seleccionadores. Las editoriales también están más sensibilizadas y realizan esfuerzos por traducir al español trabajos de autoras internacionales de gran calidad (por ejemplo, J.K Jemisin que ganó el premio Hugo el año pasado por La Quinta Estación, o los ensayos de Kameron Hurley, que tratan directamente temas relacionados con el feminismo en la literatura y en la ciencia ficción y la fantasía).

Me parece que a las editoriales se les está quitando el miedo a publicar a autoras, porque se han dado cuenta de que hay muchas lectoras que las apoyan y quieren responder a sus expectativas. Creo que aún queda bastante por hacer: hay que tener en cuenta que pocas mujeres han sido ganadoras del Ignotus o de los premios Kelvin o Celsius, aunque en los últimos años la cosa está cambiando. Hay más autoras nominadas porque se publican más, y se publican más porque los lectores (ellas y ellos, todo hay que decirlo) se han movilizado para mostrar su interés y su apoyo. Ojalá y pronto no haga falta hacer esfuerzos porque la presencia de la mujer en cualquier faceta de la vida se aprecie con naturalidad. Yo soy optimista, pero no debemos bajar la guardia.

¿Podrías hablarnos de tu proceso creativo incluyendo la fase previa a la escritura y la posterior corrección? (Pregunta de Luis Zurriaga

¡Gracias por tu pregunta, Luis! Te voy a resumir mi proceso creativo en una palabra: caos. Me gustaría poder presumir de que soy metódica y hago esquemas y fichas de personajes y lo tengo todo pensado hasta el último detalle, pero mentiría como una bellaca. Y conste que lo he intentado, me he comprado montones de cuadernos y bolígrafos de colores para hacerlo, solo que no me sale. Seguro que podría entrenarme, digo yo, pero sería utilizar un tiempo del que no dispongo. Por eso admiro a quienes lo hacen y escriben las historias de sus personajes desde que nacieron, etc. Ojalá pudiera hacerlo.

Cada historia sigue un proceso distinto: algunas de las que he escrito han surgido de una frase, de una escena de una imagen, de un título; otras son encargos para antologías y ya vienen con unas directrices claras en materia de temas; hay veces que escribo como ejercicio para probar distintos puntos de vista o voces narrativas… La mayor parte de las veces “siento” a dónde quiero llegar con una historia. Me gustaría poder explicarlo de otra forma, pero es la mejor manera de describirlo. Es una “sensación”. Y muchas veces escribo el final antes que el principio, cosa que me complica mucho la revisión porque suelo incurrir en errores de continuidad. Por poner un ejemplo muy prosaico, si escribo un desenlace en el que un personaje lleva el pelo corto, tiene que llevarlo así también al principio y en el nudo, si no es que ha pasado algo para justificar que no lo tenga corto.

Cuando termino una historia se la paso a mis lectores 0 (ya sabéis quiénes sois) que me dan su opinión por si hay algún error y encuentran esas malditas erratas que siempre se cuelan. Y, básicamente, ese es el proceso que sigo. A veces también dejo una historia en un cajón durante meses porque estoy aburrida de trabajar sobre ella y luego la retomo. Me aburro muy rápido de escribir sobre lo mismo, es otro de mis defectos, pero estoy trabajando en mejorar. No aconsejaría mi método, o mi falta de él, a nadie. Lo único positivo es que suelo trabajar con mucho tiempo de antelación porque me permite disponer de margen de maniobra ante imprevistos.

En el complejo proceso de escribir una novela, ¿tiene de algún modo en cuenta a los potenciales lectores de la misma (añadiendo explicaciones para una mejor comprensión de alguna parte especialmente compleja, por ejemplo, o introduciendo algún personaje con el que se puedan identificar, etc), o por el contrario realiza la obra de una forma totalmente autónoma, sin influencias de nadie y sin tener en cuenta a sus destinatarios? (Pregunta de Rafael Ballesteros)

Te agradezco esta pregunta, Rafael. En realidad, aún me maravilla que alguien se tome la molestia de leer mis historias, porque creo que lo que escribo no se ajusta a las etiquetas convencionales y puede descolocar mucho. Dicho esto, nunca escribo pensando en quién va a leer la historia porque no tengo manera de saberlo o controlarlo. Cuando escribes ni siquiera tienes la certeza de que tu texto se publique, incluso si se trata de un encargo. Por eso, lo único que creo que se puede hacer es ser honesta conmigo misma e intentar escribir lo mejor que puedo, esforzándome cada vez por hacerlo mejor. Una vez publicado el texto, por lo menos así lo entiendo yo, deja de ser mío y se convierte en la historia de cada lector. A mí me encanta que quienes leen mis relatos me comenten lo que le ha parecido, lo que han interpretado, las referencias que han detectado, etc. Muchísimas veces un lector o lectora ha sacado ideas que yo no incluí, al menos, de manera consciente. Pero aunque como digo no pienso directamente en el lector, incluyendo personajes o abordando temas, lo que sí intento es refinar mi prosa, intentar ofrecer un mínimo de calidad en la forma, porque siento un profundo respecto por quien pasa su tiempo leyendo lo que yo escribo.

¿Qué libro o escritor crees que ha influido más en tu forma de escribir? (Pregunta de Silvia Paz)

Buena pregunta, Silvia, pero muy difícil de responder porque presupone que hay un autor o autora o una obra concreta que tiene preeminencia sobre los demás. Creo que mejor voy a hablar de una experiencia lectora que me ha marcado como lectora y escritora. Cuando tenía 11 años empezamos a coleccionar los tomos encuadernados en piel de la colección Obras Maestras de la Literatura Contemporánea de Seix Barral. El primer título era Crónica de una muerte anunciada de García Marquez. Fue el primer libro para adultos que leí y tenía un montón de prejuicios en contra: pensaba que no me iba a gustar, que sería aburrido. Algo maravilloso en esa colección era que la maquetación estaba muy cuidada, las páginas eran despejadas y la tipografía grande, por lo que me sorprendió. No había dibujos, pero al menos no parecía muy pesado.

Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada

Otra cosa destacable es que no había contraportada, porque eran libros encuadernados en piel, ni había solapas interiores, así que no tenía forma de saber de qué trataba cada libro. Para saber si me iba a gustar o no, estaba obligada a leerlo. La primera frase del libro de García Marquez dice “El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo” y me enganchó, porque sabía que algo malo le iba a suceder al personaje, y estaba intrigadísima. Los siguientes títulos eran La Ciudad y los Perros de Vargas Llosa, Por quién doblan las campanas de Hemingway, El poder y la gloria de Graham Green, El Aleph de Borges, La Peste de Camus, Narciso y Goldmundo de Herman Hesse… por citar algunos. A partir de entonces no dejé de leer el nuevo libro que nos llegaba puntualmente cada mes. Completamos la colección a lo largo de poco más de 2 años y ahora la tengo en mi casa: 102 volúmenes. Hay muchos libros que no recuerdo, pero sí puedo acordarme de lo maravilloso que era abrir la tapa y enfrentarme a una historia de la que no tenía ni idea y autores que conocía poco o nada. Entonces no había Internet y solo dos canales de TV… el ocio era distinto.

Mirando hacia atrás, creo que ese fue el momento en el que me di cuenta de que tenía una relación especial con los libros. Nunca pesé en escribir, me daba mucha vergüenza, porque leía aquellas obras y pensaba que nunca podría estar a la altura de Kafka, Borges, Faulkner, Trapote, etc. Pero, al final, creo que me liberé también de ese miedo porque, por ejemplo hoy en día, cuando me gusta mucho un libro que he leído, me dan unas ganas irrefrenables de escribir. Y aquella colección estaba llena de historias maravillosas, vivas y desatadas. La semilla se plantó en aquel momento.

“¿Hay alguna obra de las que has escrito o de las que vayas a escribir, que tenga especial significado para ti? ¿Y por qué (simbología, fin de la narración, argumento, circunstancias personales, etc)? (Pregunta de Gabriel D’Artemius)

Gracias por esta pregunta tan interesante, Aqua. Sí, hay una historia recogida en la antología Cuentos desde el Otro Lado de la editorial Nevsky, editada por Concepción Perea, que se titula “La segunda muerte del padre”. Está basado en hechos reales, concretamente en el fallecimiento de mi padre hace 3 años. Es una historia de fantasmas y cuando la gente la lee, no se da cuenta pero prácticamente todo lo que cuento sucedió de una u otra manera. Es una historia narrada con mucha frialdad y tristeza, es dolorosa y yo no la he vuelto a leer desde que terminé de corregirla. Fue un alivio que Marian Womack y Concepción no me pidieran cambiar aspectos de la historia porque me temo que no hubiera podido. Ahora soy capaz de leer fragmentos sueltos, pero no puedo leerla entera. Tiene que ver con mi no-relación con mi padre, como podrás imaginarte, y contiene símbolos y referencias que solo familiares muy cercanos pueden comprender. Escribir este relato me resultó muy terapéutico pero también muy doloroso.

Cuentos desde el otro lado

Cuentos desde el otro lado

Mis preguntas para Cristina serían miles, pero como autora amateur de literatura de género, y habiéndome encontrado mil veces en la tesitura de responder, de mil modos diferentes hasta quedarme sin originalidad, por qué de género, ahí le paso a ella la pelota;

¿Por qué, con el talento que tienes y la manera en la que a través de tus escritos se vislumbra una gran consciencia de lo humano y lo presente, te decantas por la literatura de género? Los hay que dirían que otra clase de literatura te catapultaría a las esferas más altas de esto del escribir… (no me cuento entre ellos, pero haberlos haylos) (Pregunta de Vaimö)

Gracias por tus amables palabras y por la pregunta Vaimö. Empecé a escribir ficción muy tarde, bastante más que la mayoría de los autores que trabajan fuera y dentro del género. Sentía y siento un profundo respeto por esta actividad y el peso de la responsabilidad de hacer algo que estuviera a la altura era, y es, muy grande. Y, cuando empecé, tengo que confesar que no elegí lo que escribía. Verás, yo tengo una teoría muy poco ortodoxa: pienso que las historias ya existen y que son ellas las que nos eligen para que nosotros las volquemos al papel. Por eso siento una doble responsabilidad: por una parte, tengo que hacer justicia a esa historia que me ha elegido a mí; y por otro lado, debo ofrecer el mejor texto posible al lector, que es el que gasta su dinero e invierte su tiempo en mis obras. Lo que escribo, con algunas excepciones, suele contener elementos de ciencia ficción, de terror psicológico, de fantasía, de ficción especulativa, de new weird, de slipstream y es muy difícil de etiquetar.

Yo creo que el mundo contiene elementos extraños, inexplicables, inquietantes, fantásticos, y que nos esforzamos mucho por maquillarlos, racionalizarlos y simplificarlos en un intento de que encajen en una cierta concepción imperante de la sociedad. Esos elementos siempre me han interesado de manera natural por ejemplo los estados del ser humano menos conocidos, las sensaciones incómodas y difíciles de describir, las alucinaciones… se trata de temas que tienen que ver con la percepción del mundo y con la identidad. No creo que pudiera abordarlos desde otras perspectivas, la verdad. Al final, la literatura de género lo que me permite es tratar absolutamente cualquier tema, por tabú o incómodo que sea, bajo el paraguas de la especulación. Y eso, yo creo Vaimö, es poderoso.

Leí tu definición de Divinepunk aquí:

https://masficcionqueciencia.com/2013/11/05/la-costilla-de-dios-y-otros-relatos-del-final-de-miguel-santander/

Quería preguntarte si has escrito más sobre el tema. Teoría o ficción, estoy muy interesado porque me ocupo de esto en mi blog. (Pregunta de Marcelo Rosende)

Hombre, Marcelo, es un gusto que me hayas enviado una pregunta. El Divinepunk es solo una etiqueta que me inventé por 2 razones: la primera, como una especie de puya contra la construcción de etiquetas, desde la ironía y el humor, para mostrar que en realidad uno puede generarlas con facilidad y sobre cualquier cosa; la segunda, porque hay un tipo de obras que veo que se están publicando cada vez más y que tratan sobre la divinidad, ese ser transcendente, polivalente y multicapacitado, desde un ángulo que no se puede calificar, a mi juicio, como religioso. Mi amigo Paco Mancera me va a asesinar porque lleva un montón de tiempo pidiéndome que elabore sobre esto, pero no encuentro el tiempo para hacerlo (¡Discúlpame, Paco!).

La Costilla de Dios y Otros Relatos del Final

La Costilla de Dios y Otros Relatos del Final

La divinidad, desnuda de cualquier ideología espiritual, es un tema muy interesante que tiene que ver con la construcción que hace la humanidad del mundo. En realidad, creo que tiene que ver más con el hombre en sí que con el ser trascendente. Revela cuáles son los miedos y los traumas de la sociedad, sus necesidades, sus metas. Es un espejo de nosotros mismos en el que queremos ver un ser mejorado, aumentado, perfeccionado, un ente que encarne todas nuestras aspiraciones, anhelos y deseos ocultos. Algo así como un superhéroe impregnado de una carga simbólica tan fuerte que es capaz de arrastrar a las masas. La construcción y la explotación de este tipo de personajes ofrece muchas posibilidades narrativas, porque explora los entresijos de nuestra sociedad desde una perspectiva cognoscitiva, ética, cultural, política, etc, de pero sin hacer proselitismo, porque la intención es la de narrar hechos ficticios y nunca conseguir adherentes. Espero haber arrojado un poco de luz sobre este tema.

¿Cómo surgió la revista SuperSonic? (Pregunta de @Dalayn – Más que veneno Blog)

¡Por fin alguien que me lo pregunta, gracias Más que veneno! Después de mi positiva experiencia editando Alucinadas en 2014, seguía esperando que apareciera en España una revista similar a las que leemos todos cuando volvemos nuestros ojos a la literatura anglosajona. Esas revistas, como Clarkesworld, Lightspeed, Apex, Uncanny, etc, son auténticos escaparates del trabajo de los autores, que suele encadenar relatos con novelas o novellettes. A pesar de que hay varias publicaciones en España que llevan tiempo visibilizando el autor de autores establecidos o noveles, me parecía que hacía falta dar un paso más y ofrecer traducciones al español de cuentos en inglés, a sí como la posibilidad de brindar espacio para quienes escriben en inglés, con una mezcla de contenidos de ficción y no ficción.

Supersonic #1

Supersonic #1

SuperSonic nació porque me cansé de esperar que otro lo hiciera. Siguiendo los pasos de webs que traducen relatos como Cuentos para Algernon y de antologías que mezclan relatos de autores y autoras en español con traducciones de relatos en inglés, como TerraNova, SuperSonic nació en 2015 para llenar un espacio que pienso que había en ese momento. Solo espero que surjan muchas más para haya una variedad de medios en los que los autores y autoras, tanto consolidados como noveles, puedan dar a conocer su trabajo. Eso repercutiría muy positivamente en la proyección de la literatura de género tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Cómo escritor de terror, uno de mis retos a la hora de escribir es explorar el miedo, así, sin anestesia: ¿A qué le tienes miedo? (Pregunta de Daniel Guzmán)

Daniel, muchas gracias por tu pregunta. Te voy a contar un secreto, ahora que no nos oye nadie: lo que más terror me da en este mundo es una página en blanco. Por eso trabajo muy duro para rellenarla de palabras 😉

A nivel personal, creo que solo le tengo miedo a volverme loca, aunque habría mucho que decir sobre eso porque tampoco conozco a nadie que no lo esté un poco, yo incluida. A lo que me refiero es que, si fuera incapaz de hacer lo que hago ahora en pleno uso de mis facultades, creo que me moriría de pavor.

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Origen

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Informático, friki, padre y lector compulsivo. Espero que mi camino os ayude a realizar el vuestro.

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6 Commentarios

  1. Cristina 15 mayo, 2017
    • Origen 15 mayo, 2017
  2. Mihai (Dark Wolf) 16 mayo, 2017
    • Origen 16 mayo, 2017
  3. Daniel Perez 18 mayo, 2017
    • Origen 18 mayo, 2017

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