“Son las historias quienes me eligen y los personajes se adueñan de ciertos lugares de mi cerebro y me hablan en los momentos más inoportunos.” Entrevista a Cristina Jurado

Cristina Jurado… en serio… ¡entrevistar a Cristina Jurado! De todos es conocida mi admiración por Cristina, así que no la puedo entrevistar, solo me sale idolatrarla. Vamos a ver qué puedo hacer. Hay cuatro cosas que me fascinan de Cristina. Puede que sean más, lo dejamos en cuatro.

 

La Jurado aprueba esta entrevista.

Una. Su mirada. Para los que no lo sepáis, Cristina vive bajo el sol abrasador de Oriente Medio, medianamente desconectada de lo que ocurre en nuestro día a día.

En tu Facebook no es extraño que nos preguntes sobre qué ocurre aquí desde tu lejanía.

He dicho varias veces que yo no hablo español: lo tecleo. Estoy acostumbrada a hacerlo desde que me marché de España en 1996. Y aunque sigo la actualidad, no es lo mismo contemplarla desde la sociedad que me acoge que vivirla a pie de calle. Me siento muy desconectada porque, sobre todo los asuntos relacionados con la cultura popular, no me llegan o lo hacen muy tarde: no sé de grupos de música actuales ni he visto películas españolas en el cine desde hace muchísimo ni conozco a los Youtubers de éxito. Pueden parecer cosas sin importancia, pero te hacen sentirte extraña en tu propio país porque todo el mundo da por hecho que las conoces. Me he convertido en una espectadora de la vida de España, y solo puedo aspirar a recabar información por distintos medios para lograr formarme una idea aproximada. Pero creo que desde la distancia también puedo ver cosas con cierta perspectiva, y los auto-complejos de nuestra gente se hacen más visibles desde aquí. No echo de menos la comida, si a eso te refieres, sino el fantástico equilibrio entre el tiempo propio y el invertido en lo colectivo que hay en nuestro país.

Anécdota. Este verano te quejabas de cómo “Diva” era un concepto peyorativo frente al “Divo”, que tenía connotaciones positivas.  Al menos en el Líbano, explicabas, pero desde aquí unos cuantos te defendimos que era lo contrario.

En casa hablamos diariamente cuatro idiomas: inglés (la lengua franca: rápida y eficaz); francés (el idioma académico de mis hijos); español (la lengua de las confidencias y las risas); y árabe (que se habla en las reuniones familiares). De esta extraña convivencia semántica surgen fenómenos interesantes: nadie se ofende por lo que dice el otro porque no puede tener la seguridad de que no sea un “error de traducción”.  Por lo demás, mi casa es una Torre de Babel, porque mezclamos idiomas continuamente, lo que no quiere decir que no nos entendamos. Entender al otro es más cuestión de voluntad que de conocimiento del idioma.

 

La Jurado, ella.

Dos. Su feminismo activo.  Cristina Jurado es una persona muy, muy, muy inteligente. Tras una charla con ella te das cuenta no solo de cuánto sabe sino de lo bien que tiene estructuradas las ideas.  

Esto parece peloteo, pero es cierto. Cuando hablas de feminismo, de temas que tienen que ver con la mujer, lo mejor es sentarse y escucharte/leerte. Aprendo mucho.

Me halagan tus palabras pero no creo ser eso que dices. Lo que sí soy es una “curranta”, porque me gusta lo que hago y le dedico muchas horas. Mi relación con el feminismo viene de hace muchos, muchos años. Cuando era pequeña tuve muy pocas oportunidades para interactuar con niños porque iba a un colegio de monjas no mixto, no tenía hermanos, mi padre no estaba presente en casa, y vivía muy lejos de mis primos, a los que veía poco. Recuerdo que pensaba que los hombres debían ser criaturas de otro planeta. Cuando empecé a relacionarme con ellos, en la adolescencia, me di cuenta de que no eran extraterrestres y que tenían exactamente las mismas inquietudes que yo. Esto puede parecer una tontería, pero tuvo una gran importancia porque, desde entonces, esperé que se nos tratara igual. Pero también me fui dando cuenta de que no era así: a las chicas no se nos pedía jugar al fútbol en educación física, no había apenas referencias a ninguna mujer en los cursos de literatura o ciencias, solo se hablaba de alguna reina en historia y de ninguna en filosofía. Entonces las diferencias en el trato se fueron haciendo más evidentes: te piden que llegues antes a casa cuando sales, te asocian a ciertas carreras universitarias, juzgan cómo vas vestida… Y llega un momento que te cansas y comienzas a rebelarte. Me costó broncas familiares, algunas bastante fuertes, pero me hizo plantearme que no podía dejar que las cosas continuaran como hasta entonces, no solo por mí, sino por todas, porque los avances que vamos consiguiendo se reflejan en cambios en la sociedad. Estudié mucho y conseguí becas que me permitieron marcharme, viajar y conocer gente de diversas culturas y religiones. Hoy en día trabajo para que mis hijos, dos adolescentes, crezcan pensando que no solo los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos y responsabilidades, sino también las personas pertenecientes a géneros no normativos, etc. Así se construye la sociedad creo yo: desde la educación y el ejemplo. Por otro lado fue una traducción de un texto feminista de Kameron Hurley conjuntamente con un grupo de blogueros y blogueras españoles lo que me puso en contacto con Cristina Macía. Alucinadas nació de la necesidad de dar visibilidad y de incentivar a las autoras de ciencia ficción en español porque, allá por 2014, había muy pocas que publicaban. Gracias a esta iniciativa, que ya está en su quinta edición y con intención de seguir, y que ya dispone de un spin-off dedicado a las escritoras de terror (Terroríficas), un buen número se han dado a conocer. Hoy en día otras iniciativas como La Nave Invisible, #leoAutoras, Premio Triskel, AutorasZ o las editoriales que publican solo a autoras o que tienen un talante abiertamente feminista (son muchas y no me gustaría olvidarme de ninguna, por eso no las menciono explícitamente), o el festival de literatura feminista AnsibleFest continúan esta labor, junto con numerosas antologías y revistas que se plantean la paridad de autores y autoras.

Ahora que estamos en el mundo árabe, creo que aquí no nos llegan mucho las mujeres árabes que escriben fantástico.

Lamentablemente conozco pocos autores que escriban literatura de género en árabe. Es un ámbito relativamente joven en el mundo árabe porque tradicionalmente no se ha entendido sino ligado a los cuentos tradicionales, las fábulas y las narraciones sobre exploraciones y viajes a lugares exóticos. Si ya es difícil encontrar autores en general, mucho más complicado es dar con autoras. Aparte de la emiratí Noura Al Noman (autora de las novelas Ajwan, Mandaan y Saydonia), podemos citar a la libanesa Sara Saab (escritora de narrativa breve), la egipcia Basma Abdel Aziz (con tres novelas May God Make it Easy, The Boy Who Dissapeared y The Queue).

 

La Jurado cargando energías

Tres. La Jurado Escritora. Cristina Jurado me recuerda a Caterina Albert (que publicaba bajo el pseudónimo de Víctor Català), porque es cruda y directa en sus obras, porque no tiene necesidad de ser compasiva en sus especulaciones, porque lleva a sus personajes a límites que duelen.

Me da la sensación que escribes desde una total libertad.

Como no vivo de la literatura, puedo permitirme escribir lo que me apetece. Soy consciente de que esto es un lujo hoy en día, en el que la mayoría de los y las creadoras sufren por la enorme  precariedad laboral del sector. Para mí, escribir es un estilo de vida. Cuando tienes una imaginación muy vívida, o te vuelves loca o apuestas por canalizarla de alguna manera. En mi caso, decidí aplicarla a las palabras porque siempre he sido una lectora incorregible. Son las historias quienes me eligen y los personajes se adueñan de ciertos lugares de mi cerebro y me hablan en los momentos más inoportunos. Es un estado que mi familia conoce como “zoning”: estoy, pero no estoy en el momento presente, porque mi imaginación viaja por otros caminos, lo que viene a ser soñar despierta. Y me pasa bastante a menudo, sobre todo cuando realizo tareas domésticas repetitivas.

No tengo un proceso creativo ordenado. No escribo de manera lineal, sino que divido la narración en fragmentos que voy componiendo. Es un método que nunca recomendaría a nadie porque supone realizar numerosos ajustes si, por ejemplo, modificas algo hacia el final. Para favorecer la coherencia, tienes que ajustar todo lo anterior. Por otro lado, no puedo escribir si no es en el ordenador. Cuando lo hago a mano, en un cuaderno, no me salen las palabras. En una historia suelo comenzar por el final, a veces literalmente, aunque en la mayoría de los casos lo que hago es imaginarme cómo termina la historia y la construyo, o bien hacia atrás, o bien elijo un momento del pasado como punto de partida y sigo hasta vincularlo con el final que he imaginado. Me encantan los finales abiertos y tiendo a escribirlos con frecuencia. También tengo predilección por los monstruos, porque me parece que permiten introducir una riqueza de matices extraordinaria. No tengo ningún ritual especial a la hora de escribir y puedo hacerlo en cualquier lugar.

Yo entiendo la literatura como una experiencia inmersiva en la que puedes ser un jugador de diferentes niveles. Puedes leer sin implicarte (es lo que yo llamo el primer nivel del lector pasivo), puedes identificarte con los personajes y vivir los hechos que se narran (el segundo nivel del lector entusiasta), o puedes optar por una inmersión total convirtiéndote en creador de la historia (el tercer nivel del escritor). A mí me gusta el tercer nivel.

Después de “Del Naranja al Azul”, lo que te hemos leído han sido relatos cortos y una novela corta, “CloroFilia”.

Varios de mis relatos acaban de salir publicados o van a hacerlo en breve. Es el caso de “Vertedero”, una historia de Cli-Fi incluida en la antología El futuro es el bosque (Apache); “Huevos” que aparecerá en ProyectoGénesis, una colección de relatos sobre ectogénesis; y “Repro”, una historia para la editorial Amor de Madre.

También dentro de muy poco Cerbero publicará Bionautas, una novela de ciencia ficción que se sitúa en España y que habla del choque de culturas, la identidad y el idea de familia. Además, estoy trabajando con Palabaristas para sacar Infiltradas, una recopilación de artículos sobre literatura de género desde la perspectiva de género. Además, está el Apex Book of World Speculative Fiction #5 que sale hoy y del que soy seleccionadora. Y sigo como editora internacional de la revista Apex, buscando cuentos de autores no-anglófonos para darlos a conocer.

Un poco de ego de autor, en “Un cálido escalofrío” me permití el honor de dedicarte un pequeño y sincero relato. (Muero de vergüenza ahora mismo)

Si te soy sincera, vivo tan alejada de todo y de todos que me asombra que haya alguien que se tome en serio lo que escribo y, mucho más aún, que se pueda llegar a romper el muro invisible que “separa” a autores y lectores: convertirme en sujeto de la narración de otro es, no solo una maravillosa sorpresa, sino un honor inesperado y ilusionante. A lo que me refiero con esto es que, las escritoras (utilizo aquí el femenino como genérico), estamos tan concentradas en mirar hacia adentro para sacar nuestra esencia al exterior en forma de palabras que nos olvidamos a veces de mirar hacia fuera, y nos perdemos experiencias tan deliciosas como son servirle de inspiración a los demás, ayudarles a crear, y avivar su creatividad. Confieso que me abruman estas sensaciones porque pocas veces fui la receptora de la atención de nadie en este sentido. Me sentí muy halagada cuando leí Un cálido escalofrío, y celebré haber contribuido en hacer saltar la chispa de la creatividad en otra persona. La historia es muy hermosa, íntima y universal a la vez, y cada vez que la leo, se me alegra el corazón. ¡Muchas gracias!

 

Cuarto. La Jurado editora. Confesaré que es la que más me gusta. Cristina tiene muchas cosas buenas, pero como editora es ALUCINANTE.

Hace poco me “destrozaste” un cuento para Supersonic que no funcionaba, y lo hiciste de tal modo que fui yo mismo quien cayó en que era necesario empezar de cero.

¡Exagerado! No recuerdo haberlo destrozado…. mi trabajo como editora es hacer que brillen los textos que publicamos y, con ellos, sus autores. Y solo puedo aportar mi sensibilidad literaria, que es lo único que tenemos cada uno como ávidos lectores. Lo normal es rastrear el texto para detectar las erratas y repeticiones que se cuelan siempre, sí como valorar que la prosa fluye. Además hay que vigilar los distintos elementos de la historia: los personajes, el o los escenarios, la acción, y la manera en que todos ellos se unen para contar una historia que pueda enganchar al lector. ¡Hasta el título es importante para reflejar la intención de la historia!

Confieso que soy una editora poco invasiva (sí, que no te lo creas). No me gusta intervenir demasiado en el texto, menos en lo que se refiere a los errores básicos que ya he mencionado, porque creo que es la voz del autor o autora quien debe ser escuchada por encima de cualquier cosa.

Y tengo debilidad por la gente que arriesga, eso también creo que lo he dicho en alguna ocasión. Conozco pocas personas que lo hagan plenamente pero, si está en mi mano, intento animarles y ayudarles en lo que puedo. Por otro lado, una de las cosas que más me gusta es ofrecer a los autores y autoras noveles las oportunidades que yo buscaba cuando empezaba, desde un lugar en el que publicar (en SuperSonic) hasta alguien que se tomara tiempo para darme su opinión y ayudarme a pulir mis textos. Es lo que intento como editora, aunque es algo sobre lo que sigo aprendiendo para mejorar porque no lo sé todo, ni mucho menos.

 

Ya que estamos, hablemos de Supersonic, puede que la revista de género con mejor reputación en español, un espacio donde has dado oportunidades a muchos autores que empezábamos. Doy por hecho que lleva mucho trabajo y un esfuerzo que no se puede pagar. Aunque imagino que debe valer la pena.

SuperSonic nació porque estaba harta, cansada y aburrida de esperar que alguien crease una revista en la que se publicasen cuentos, se entrevistase a autores y autoras, aparecieran reseñas y se ofreciesen artículos sobre temas de interés y actualidad, al estilo de las publicaciones norteamericanas tales como Clarkesworld, Lightspeed, Uncanny Magazine, Apex, etc. Después de la experiencia con Alucinadas me propuse organizar una iniciativa que permitiera al mercado en español contar con una revista así. Afortunadamente los blogueros, autores, traductores y editores que contacté aceptaron de inmediato colaborar y nuestra pequeña criatura nació. Una de las cosas que he querido conseguir con la revista es un espacio que dé cabida a cualquier colaborador o colaboradora, ofreciendo libertad absoluta para que las secciones, por ejemplo, ofrezcan la información que sus coordinadores estimen oportuno.

Solo espero que sigan apareciendo más revistas y que las ya existen continúen su labor durante mucho tiempo. Son iniciativas imprescindibles para que los autores y autoras puedan desarrollar su trabajo, ya sea porque den oportunidades de publicación a autores noveles o porque permitan a quienes ya tienen una trayectoria mostrar nuevos registros.

En un principio teníamos una zona dedicada a los relatos en inglés con contenido de no ficción también en inglés, pero después hemos optado por publicar varios números regulares en español y uno en inglés al año. Llevamos 12 números entre los que destacan precisamente los que están en inglés para proyectar la labor del género en español a nivel internacional, y el especial dedicado a Ursula K. Le Guin que lanzamos en el Celsius. Este en concreto fue el primero que publicamos en papel y no sabemos si habrá otros en un futuro.

Apex Book of World SF nº 5

Y bueno, hoy (estamos a la espera de confirmación pero se puede reservar en el siguiente enlace) sale a la venta “The Apex Book of World SF”, un nuevo volumen de esta antología de ficción especulativa, con autores de todo el mundo, de la Apex que tú editas.

The Apex Book of World SF se ha convertido en un referente a nivel internacional. Apex magazine lleva desde sus comienzos apostando por autores fuera del circuito anglosajón tradicional, algo que se ha ido extendiendo a otras publicaciones internacionales: ahora encontramos con bastante frecuencia traducciones al inglés de obras del chino, coreano, japonés y otros idiomas en las páginas de Clarkesworld, etc. Lo interesante de esta serie de libros es que: nunca se repite autor (los que ya han salido en alguno de los volúmenes, no vuelven a aparecer); los y las escritoras no deben proceder de USA, Australia o UK; no se pueden incluir más de dos cuentos del mismo país; hay que procurar ofrecer historias de países que no hayan aparecido. En el #5 hay 18 historias de Singapur, Cuba, Apache, Zimbabue, Japón, China, India, Filipinas, Bolivia, Venezuela, Líbano, España, Italia, Alemania, Nigeria, Trinidad y Tobago, Egipto y Corea de Sur. Son 13 autoras y 5 autores en total. Estoy muy contenta de esa lista de autoras y relatos, porque encontramos ficción de países y tradiciones  que hasta ahora nunca habían aparecido en este tipo antologías de ficción especulativa. Y la labor de los traductores y traductoras ha sido fundamental para conseguir que las historias aparezcan en un inglés impecable. Como digo en la introducción, las historias del libro demuestran que la imaginación es una herramienta universal capaz de producir pura maravilla, a veces incluso, en condiciones difíciles, y de que se trata de un poderoso dispositivo necesario quizás ahora más que nunca, pues ayuda a eludir la censura, estimula el pensamiento crítico, promueve la necesaria evolución de nuestras ideas y fomenta la empatía. ¿No son todos aspectos, después de todo, lo que nos convierte en seres humanos?

 

Por cierto, que esta serie la coordina Lavie Tidhar. Gente: en serio, leed a Tidhar, escribe tan bien, crea mundos que no te acabas, en serio, Lavie… (icono corazón) (similie con corazones en los ojos) (icono corazón)

Lavie…

Lavie Tidhar es una de las personas más generosas, inteligentes, brillantes y especiales que conozco, además de ser el autor actual cuya prosa más me gusta en estos momentos. Es capaz de contar e insinuar tanto en unas pocas palabras, que una no puede sino maravillarse con su estilo. Y, por si esto no fuera suficiente, sus ideas siempre consiguen sorprender. Conozco a poca gente con tanto ingenio. Sus libros son de los pocos que últimamente leo del tirón porque me enganchan desde la primer frase. Nuestra relación se inició hace 5-6 años, cuando él coordinaba la web DailySF. Lo conocí en persona en 2014 en la LonCon porque estaba firmando libros al lado de Ian Watson. Desde entonces empezamos a interactuar y hasta ahora. Lavie es discreto y leal, pero también muy claro y honesto, así que sabes que lo que te dice no está maquillado ni endulzado. Lo mejor es que muy divertido y trabajar con él es un auténtico placer. ¿Se nota que soy muy fan, no?

Con respecto al Apex Book of World SF, Lavie me ha ayudado mucho. Es un persona muy organizada que ha editado él mismo los tres primeros Apex Books, para convertirse a partir del cuatro (editado por Mahvesh Murad) en editor de la serie. Siempre está dispuesto a echar una mano cuando hace falta y a desdramatizar la situación ante cualquier obstáculo. Creo que no sabe lo mucho que me ha enseñado y me enseña, con su ejemplo y su trabajo. ¡Tenéis que leerlo! Me ha dado una total libertad a la hora de seleccionar los textos y ha depositado en mí una gran confianza que yo he intentando devolverle con un trabajo concienzudo. Espero que el Apex Book of World SF siga por muchos años más y que él continúe ligado a proyecto. Mención aparte tiene Jason Sizemore, el director de Apex magazine y Apex Book Company, un editor con una visión de futuro extraordinaria. También tengo que agradecerle su confianza en mi criterio como seleccionadora.

 

Cuando murió Rocío Jurado, este mundo se quedó falto de La Jurado, de una persona de carisma y talento arrollador. Luego llegó a mi vida Cristina Jurado, La Jurado, de carisma y talento arrollador.

Un día te pediré que me cantes “Como una ola”.

Solo canto en la ducha y desafino mucho. Conocí a la Jurado cuando tenía 8 o 9 años, en Bilbao. Mis padres tenían una peletería (todos tenemos un pasado) y ella vino después de conceder una entrevista a Santiago Marcilla en Radio Bilbao. Venía con su asistente, Juan de la Rosa, y levaba un abrigo de zorro que le llegaba a los pies. Yo llegué corriendo del colegio y entré en la tienda con el pelo alborotado y, de pronto, me la encuentro allí mirando abrigos d piel. Debí de hacerle gracia (no me acuerdo qué le dije) porque me regaló un enorme ramo de rosas que le habían ofrecido y decía que no se lo podía llevar en el avión. Tuve que cargar con el ramo, que para mí era gigantesco, y llevarlo hasta mi casa junto con la bolsa del colegio. Pesaba mucho y me piqué varias veces con las espinas. Y esta es mi anécdota con Rocío Jurado.

 

Siento una total admiración hacia La Jurado. Es cierto que me destruyó un relato, pero es que tenía total razón en su reflexión… y nunca le agradeceré lo suficiente que lo hiciera. En esto de escribir parece que o tenemos el síndrome del impostor o una autoestima por encima de nuestras cualidades. Necesitamos de más personas como Cristina Jurado, que nos sigan enseñando. Ella volverá a sacarse importancia, pero la historia nos dará la razón en que la Jurado dejará huella en el fantástico.

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LJSalart

Escritor de distopias con alma utópica. Creo en Asimov sobre todas las cosas. Público en el astronauta imposible.

2 Comentarios

  1. Cristina 9 octubre, 2018
  2. José Luis del Río Fortich 9 octubre, 2018

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