“Rojo”, de Cristina Jurado. La sangre habla

Rojo

Rojo

 

Datos del relato

 

Rojo, de Cristina Jurado

Escribir algo sobre este relato de Cristina Jurado es una decisión personal que viene motivada por la sensación que tengo de “asignatura pendiente” con esta autora. Hace ya algún tiempo leí Clorofilia (Editorial Cerbero) y, aunque disfruté mucho con la lectura, tengo que confesar que no entendí la intención de la autora. La cabeza se me llenó de imágenes oníricas, el pecho de sensaciones extrañas, la boca se me abría en una asombrada O continuamente. Pero al terminar el libro, lo que pendía sobre mi cabeza era… un enorme signo de interrogación. Quizás porque esperaba otra cosa, un final más cerrado, más claro, más “normalito”. Error mío, sin duda. Con Cristina Jurado no hay nada normalito.

Cristina Jurado

Cristina Jurado

Por eso, cuando tuve en mis manos la antología El viento soñador y otros relatos (Sportula) me alegré mucho al ver que contenía un relato de Cristina. Más aún, en la presentación del mismo se incluyen unas palabras de la autora que orientan al lector sobre su intención al escribirlo. Así que, como la ocasión la pintan calva, me propuse entender a Cristina. Si sigues leyendo, lo que encontrarás no es una reseña, sino el resultado de mi reflexión sobre Rojo y mi interpretación particular.

Lo primero que quiero destacar del relato, y que ya se intuye en el título del mismo, es el papel protagonista que juega la sangre. La sangre, fuente de vida, de eterna juventud o de poder mágico en numerosas obras de género, tiene una función completamente distinta y, para mi, novedosa en este cuento. La sangre se convierte, en manos de Cristina Jurado, en fuente de información. Sí, porque en este mundo en ruinas que nos presenta la autora, la sangre habla… a quien sabe escucharla. Quien sabe escuchar obtiene la información y el poder, pero la sangre tiene también poder y voluntad propios y no es fácil dominarla…

Sangre

Sangre

Y es precisamente la sangre la que nos cuenta la historia del otro protagonista. No es una historia dulce ni amable, todo lo contrario. El pasado del protagonista es tan oscuro como su presente, aunque quizás un poco más clandestino. Y es que este es uno de los relatos más duros y descarnados que he leído últimamente. Nos habla de desechos de la sociedad, y de qué pasa con esos desechos cuando la sociedad colapsa, desaparecen el orden y la ley y solo sobreviven los más fuertes, los más despiadados.

El relato está ambientado en un mundo postapocalíptico, y todos conocemos el dilema de la supervivencia frente a la empatía. El personaje que sobrevive a toda costa, incluso sacrificando vidas ajenas, el que se deja llevar por la compasión y muere intentando ayudar a los más débiles, el héroe que consigue ayudar y sobrevivir… pertenecen ya al imaginario colectivo. De hecho, en muchas obras de este estilo los personajes aparecen definidos de forma un tanto maniquea: unos protagonistas que sobreviven en grupo, ayudándose unos a otros, tratando de conservar su humanidad, frente a unos villanos que aprovechan la ausencia de normas y control para medrar a costa de otros más reacios a deshumanizarse.

Pero en este relato Cristina Jurado va más allá. No nos plantea el ya manido dilema entre supervivencia y humanidad. Ese tema ya está resuelto desde la primera página. El protagonista es el desecho de una sociedad enferma. En el mundo reglamentado y normalizado de nuestra sociedad probablemente habría sido considerado un sicópata de manual, víctima de abusos y maltrato en su infancia, y abocado desde su nacimiento (si es que logra sobrevivir) a moverse en el inframundo de la delincuencia (un mundo que Cristina retrata de forma magistral, con toda su sordidez, en apenas un par de párrafos).

Pero entonces llega el fin del mundo, desaparecen la ley, la policía y la moral, se instaura el sálvese quien pueda, y quien puede salvarse son precisamente aquellos que llevan toda la vida salvándose a sí mismos. Sobreviven al fin del mundo los que llevan sobreviviendo desde sus comienzos. Y así los desechos de nuestra sociedad dejan de serlo para convertirse en miembros de pleno derecho de otra sociedad, y precisamente el más perturbado es el que se erige en líder mesiánico y dirige los destinos de la manada.

Así que la pregunta que plantea Cristina con este relato (al menos la que yo me hago después de leerlo) no tiene que ver con humanidad frente a supervivencia. Creo que tiene más que ver con la definición de enfermedad o trastorno mental. Si un perturbado de nuestra sociedad puede convertirse en líder de una sociedad distinta ¿hasta qué punto nuestra idea de lo que es un trastorno mental no está condicionada por “lo socialmente aceptado”? En este relato la pregunta se plantea a través del ejemplo más extremo (no creo que ninguna sociedad menos extrema que la del fin del mundo llegara a aceptar el comportamiento del protagonista como “sano” o “ético”). Pero ¿qué pasa si recorremos la historia de los trastornos mentales y la ponemos junto a los cambios experimentados recientemente en nuestra sociedad?

¿Enfermedad mental?

¿Enfermedad mental?

Ni soy experta en la materia, ni estoy capacitada para acometer una labor de investigación sobre el tema. Pero así a bote pronto se me ocurren algunos ejemplos que hoy nos parecen aberrantes. La homosexualidad estuvo incluida en el catálogo de enfermedades mentales hasta los años 70. En los años 50 alguien ganó un premio Nobel de medicina por “curar” algunos trastornos a base de lobotomías. Hasta mediados de los 80, en nuestro país aún se encerraba a los “locos” en manicomios.

Si la sociedad ha sido capaz de avanzar desde considerar “poseídos” a las personas con comportamientos incomprensibles según la norma, para luego llamarlos “enfermos” y más adelante “trastornados”, ¿quién sabe?. A lo mejor dentro de algunos años nuestros actuales trastornados serán líderes de movimientos revolucionarios, artistas de culto o pioneros del pensamiento divergente.

Comparte la entrada:

FacebookTwitterGoogleEmail this pagePrint this page


Artículos Relacionados

Valoración
  • 9/10
    Valoración del relato - 9/10
9/10
The following two tabs change content below.
Consuelo Abellán

Consuelo Abellán

Lectora compulsiva desde la más tierna infancia. Economista de profesión, investigadora ocasional y docente de vocación. Contacto en: consuelo@origencuantico.com

2 Comentarios

  1. Archange Maudit 23 mayo, 2018
    • Consuelo Abellán Consuelo Abellán 24 mayo, 2018

Deja una respuesta

Responsable Datos: Arkaitz Arteaga Elorriaga
Finalidad: enviarte un correo electrónico con información
Legitimación: tu consentimiento
Destinatarios: los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Alojared (proveedor de hosting de origencuantico.com con sede en Madrid) Ver política de Privacidad y en los servidores de Mailchimp en el caso de que te suscribas a la lista de correo (fuera de la UE). Ver política de privacidad de Mailchimp.
Derechos: podrás ejercer tus derechos, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos en viando una petición a través del Formulario de contacto de la web
Información adicional: Aviso legal y política de privacidad

Ciencia Ficción

Biopunk CiberPunk Ciencia Ficción Hard Distopía Narrativa Juvenil Poesía Space Opera SteamPunk Ucronía Weird

Narrativa Fantástica

Espada y brujería Fantasía Cotidiana Fantasía Épica Fantasía Histórica Fantasía Oscura GrimDark Narrativa juvenil Sword & Planet Weird

Terror

Gótico Horror Narrativa Juvenil Terror Fantástico Terror Realista Thriller Weird

Y más allá del Género

Narrativa Narrativa Histórica Novela Negra
Entrevistas Iniciativas Opinión Recomendaciones
“Lee mucho a Coelho porque equivale a graduarse en Psicología, Sociología y Antropología, todo a la vez”. Entrevista a Ángel Sanchidrián

No he leído a Ángel Sanchidrián, pero en compensación he regalado...

Portada de Alucinadas IV
Visibilización de escritoras y antologías: ¿hora de evolucionar?

¿El objetivo de visibilización no estará ya conseguido, o a punto...

¿Será por eso que para sentirnos cómodos se representa a las IA's con forma de hombre y de mujer? No vaya a ser que veamos a dos androides o dos ginoides bailando juntos.
36 de Nieves Delgado o El hombre ya no es lo que era

Así, en un diálogo más o menos explícito con El hombre...

Ofertas Premios
Newsletter de Origen Cuántico
Newsletter de OrigenCuántico

Le daremos especial peso a lo primero: novedades sobre lanzamientos, concursos...

Un UPC más un Domingo Santos (y dos posibles Ignotus) por el precio de uno

Pero atención, solo se llevan regalo los 30 primeros pedidos a...

El género del género
Presentación de la sección El género del género, de Nieves Delgado

Como sabéis, el género fantástico (este es el segundo «género» del...

Antología Ensayos Novelas Novelas Cortas Relatos Relatos Cortos
El agente de las estrellas
8/10
El agente de las estrellas. De pedir cafés en un blog a publicar con Tor Books

Te lees un libro de Scalzi, y quieres leer más. A...

Portada de Alucinadas IV
Visibilización de escritoras y antologías: ¿hora de evolucionar?

¿El objetivo de visibilización no estará ya conseguido, o a punto...

Binti
Binti

La novela entera está guiada por las reflexiones de Binti y...

Ciencia Ficción Narrativa Fantástica Terror Weird
“El nacimiento de un hombre de mar”, de Mar Goizueta

Hay historias que requieren ser contadas de una forma breve para...

Bienvenidos viajeros del tiempo

El profesor Stephen Hawking tiene el placer de invitarle a una...

Maslowski Stanislaw (Claro
“Los Románticos” por: Teresa P. Mira de Echeverría

Hoy en OrigenCuántico tenemos el honor de contar con una de...

La mirada extraña: informe de disección
Diseccionadores de Novelas.
Diseccionadores de Novelas: Repaso, experiencias y datos del grupo
Política de Seguridad
Política de privacidad
Origen
Ideario Origen Cuántico
Equipo Cuántico
Política de Cookies
Política de cookies