Antrópica

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DATOS DEL LIBRO

 

Tenía esta novela en el punto de mira (como todo lo que publica Ediciones El transbordador) desde que salió publicada, pero fue un mensaje del autor el que hizo que me decidiera a comprarla y ponerla la primera en mi lista, saltándose toda la pila. El contenido de ese mensaje queda entre él y yo, pero lo que sí que me gustaría comentar, es que su amabilidad, humildad y cercanía me cautivaron desde el principio.

A veces, casualidades como esta son las que te llevan a descubrir maravillas como la novela de la que voy a hablar hoy. Maravillas que te hacen volver a ponerte delante del teclado y escribir lo que pretende ser una reseña, después de más de un mes de casi completo vacío. Mi vida ha cambiado con la llegada de mi nuevo hijo, cada minuto libre es un triunfo y cada hora de sueño, un lujo. Pero a veces, es mejor prescindir del lujo y disfrutar plasmando por escrito lo que has sentido leyendo una novela. Perdamos pues, una horita de sueño.

¿Quién es Alberto Moreno Pérez? En el prólogo de la novela, se hace una presentación del autor que como no voy a poder mejorar, prefiero citar. Un prólogo que por cierto, me ha parecido muy interesante.

Alberto Moreno Pérez (Madrid, 1966) tiene formación científico-técnica (física e informática) y se considera un lector empedernido y aficionado de toda la vida a la CF literaria.

Comenzó su prometedora andadura como escritor con la novela La edad del vuelo publicada en nuestra colección Espiral Ciencia Ficción en su nº 53 en el 2013.En los 22 años que hemos tenido en activo esta editorial no-profesional, fue la única ocasión en que se publicó un “doble espiral” con esta novela y Zaibatsu de Diana P. Morales, y eso estuvo motivado por la gran calidad de ambos textos.

La web Ficción Científica incluyó su relato corto Esefoe en su antología anual Mundos · Dos años de Ficción Científica (2014). En ella encontraremos 29 variados textos y un prólogo escrito por la activa fan Nieves Delgado. Esefoe es un impactante relato carcelario de un humano adicto a las drogas y convertido en alguien extraño y temible.

Siempre que leo Físico o Informático en la biografía de un autor, una escalofrío recorre mi cuerpo, pero ya si leo Físico e Informático, el escalofrío deja paso al miedo y la curiosidad. Por supuesto, inmediatamente mi cerebro se empieza a preparar para sufrir y reservo la parte blandita del sofá para las siguientes noches. Me encanta la Ciencia Ficción Hard, me encanta que me estrujen el cerebro con ideas en las que cuesta separar la ciencia de la especulación y eso era lo que esperaba encontrarme en esta novela.

Entonces es cuando empiezas a leer y te encuentras de frente con el texto, algo diferente y difícil de explicar sin destripar la novela. Una primera parte muy descriptiva, visual, original, compleja y llena de personajes y situaciones extrañas que hizo que no entendiera el reto que el autor estaba poniendo delante de mis ojos.

Empecé la lectura esperando algo que no terminaba de llegar, algo que empezara a explicar lo que estaba sucediendo, algo que hiciera despegar la historia. Hasta que llegó ese momento de iluminación en el que me di cuenta de que debía dejarme llevar y aceptar el reto, que no era otro que el de intentar visualizar el mundo que el autor estaba creando para mí. A partir de ese instante, la lectura se convirtió en un desafió, una lucha entre mi capacidad de asimilación y visualización, y la tremenda imaginación y los innumerables recursos descriptivos del autor.

Así, un texto en principio narrado con una prosa exquisita pero sencilla, se convierte en un juego en el que puedes sumergirte hasta donde decidas, sin límites, sin reglas y que además, te deja desengancharte en el momento que elijas para seguir con la trama, en una segunda parte ya más en la línea de lo que me esperaba. Una segunda parte que tienes toques hard pero sin abandonar ese universo que tanto me ha fascinado.

El autor lo explica perfectamente en unas palabras que amablemente se ha ofrecido a escribir para esta reseña:

En esta novela hay multitud de influencias. Las literarias y más evidentes son ciertas obras de John Varley y Greg Egan, que no menciono para no desvelar más de lo debido… pero también tiene raíz en un proyecto que tuve que desechar por inviable, que debía consistir en el relato de una aventura minimalista, conceptual, inspirado en las sensaciones que siempre me han proporcionado los viejos juegos de ordenador de dos dimensiones tipo plataforma, en concreto los que consistían en explorar y buscar sobre un mapeado extenso. Por motivos que intentaba descubrir siempre me han fascinado.

Y más: ideas, criaturas, paisajes que me acompañan desde hace muchos años -¡tengo apuntes de primero de carrera con dibujos de algunas de las criaturas que pueblan la Antrópica!- y de repente encuentran donde mostrarse.

A partir de aquí, comienza una trama que mezcla lo comentado hasta ahora con explicaciones que te van haciendo comprender parte de lo que has leído hasta el momento, tocando temas que a todo amante de la Ciencia Ficción Hard le gustarán:

Lo que intenté al escribir “Antrópica” fue combinar en una misma narración mi gusto por la aventura -la exploración de entornos desconocidos, diferentes, plagados de sentido de la maravilla- con otras inquietudes más metafísicas, como la naturaleza de la identidad, el fenómeno de la consciencia, la posibilidad de perdurar para siempre (la idea de morirme nunca ha acabado de convencerme)… aunque dicha combinación fuera de manera tangencial, integrada en el mismo hecho físico de la aventura.

Si le tengo que poner un “pero” a la novela, tal vez sea que hacia la mitad de esta segunda parte, hay un tramo de historia que me ha resultado algo menos atractivo, tal vez por ello, me ha sacado un poco de la pelea por imaginar lo que estaba sucediendo. Pero en la parte final remonta y he vuelto a entrar de lleno. Si no hubiera sido por esta sensación, la novela me habría parecido perfecta.

Recomiendo la novela a todo aquel que sea capaz y que quiera aceptar el reto de sumergirse en este extraño, maravilloso, visual y lleno de criaturas mundo que Alberto nos propone. Un mundo del que al principio disfrutaréis desde el punto de vista de su protagonista, un mundo que comienza de la siguiente manera:

Soy Ego, y aunque no sé con exactitud lo que significa eso, sé que soy Ego. Nací, o aparecí, o surgí en la planicie, conociendo unas cosas y desconociendo otras; conociendo conceptos y palabras, y pudiendo emplearlos para construir conversaciones como ésta. Son los hechos y, aunque no entienda algunos, son indudables. Veo, oigo y siento, es decir, entiendo mi entorno: distingo lo que se halla fuera de mí. En el momento en que nací, o aparecí, o surgí, ese exterior era una extensa llanura cuyos detalles se perdían en la lejanía. Nací (o aparecí, o surgí) con manos y pies, torso, piernas y brazos; y, como pronto descubrí, también con cabeza y rostro, no mucho más. En el instante en que de repente fui me encontraba de cuclillas sobre el suelo firme, y en esa posición supe que yo, Ego, era. Tardé poco en reconocer unas manos, unos pies, unas rodillas. La información que llegaba a mí a través de mis percepciones se sincronizaba con los conceptos que portaba ya dentro, y las etiquetas que encapsulaban esos conceptos —las palabras— se adherían con gentileza a su conocimiento combinado. Una revelación llevaba a otra, y de esa manera fui desplegándome en mi cabeza hasta que acabé de conocer todo lo que sabía de mí: yo era, yo veía, yo sentía. Yo, Ego.

 

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Origen

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Informático, friki, padre y lector compulsivo. Espero que mi camino os ayude a realizar el vuestro.

2 Commentarios

  1. Daniel Perez 30 Marzo, 2017
    • Origen 30 Marzo, 2017

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