Ciudad permutación.

Ciudad Permutación

Ciudad Permutación

 

DATOS DEL LIBRO

  • Autor: GREG EGAN
  • Año: 1994
  • Edición: NOVA, 1998
  • Nº de páginas: 342 páginas.
  • Editorial: NOVA
  • Traducción: Pedro Jorge Romero
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788440685674
  • Fecha de lectura: Diciembre de 2016

 

No sé si calificar esta entrada de reseña, de artículo, de reflexión o de “ida de olla mayúscula”, pero lo que tengo claro es que es lo que me pedía el cuerpo después de leer esta novela. Una novela que no es para todo el mundo, incluso se podría decir que es para unos pocos, pero aunque nadie la entienda, es mi blog, es mi reseña y me voy a extender lo que necesite para sacar lo que tengo dentro.

Pues sí, al fin empiezo a entender el concepto de Ciencia Ficción Hard. Y eso que estaba sobre aviso…

Y es que Greg Egan parece ser la máxima expresión de la literatura especulativa con alto contenido técnico y científico, lo que le lleva a ser idolatrado por unos y casi odiado por otros. Los que me seguís en Twitter habréis comprobado que gran parte de mis referentes tuiteros son de la cuerda de este tipo de autores, así que el amigo Greg venía más que recomendado por muchos de ellos.

Nacido en 1961 en Perth (Australia), Egan es matemático de formación pero comparte profesión con un servidor, aunque parece casi imposible que un tipo capaz de escribir un texto como “Ciudad permutación” comparta algo con este humilde informático. Un tipo capaz de ganar un John W. Campbell Memorial 1995 por “Ciudad permutación”  y los premios Hugo y Locus de 1998 a la mejor novela corta por “Oceánico” y seguir siendo un completo desconocido para el público. Parece ser que no concede entrevistas, ni se deja ver, ni interactúa en las redes sociales.

De hecho parece no que existen ni siquiera fotos de Egan en la red, es más, os recomiendo que leáis esta entrada que hay en su blog personal “Google, the Stupidity Amplifier” en la que mantiene una “conversación” con el buscador de buscadores en la que se puede ver claramente la genialidad de este extraño personaje. Una mezcla entre crítica y estupenda narración con toques de Ciencia Ficción que me ha dejado maravillado. Le da un repaso a google bastante interesante, siempre con un toque de humor pero obviamente molesto. Tal vez escriba algo sobre esto en un futuro no muy lejano…

Por cierto, una vez que ya estáis en su web, echadle un ojo a los trabajos que él mismo ha incluido en ella. Desde ensayos científicos, hasta novelas y relatos cortos pasando por una galería de “Applets” que te dejan con el culo torcido. Si de verdad hay vida inteligente en el espacio, creo que Egan es probablemente un mensajero de una cultura superior que nos intenta preparar para un primer contacto. Por cierto, creo que no lo consigue.

Ciudad permutación

Es cierto que generalmente me encantan las obras que dan mucha importancia al tema de la especulación en sí misma, sobre todo cuando tienen algo que ver con la informática, pero lo que hace este señor, creo que va más allá de todo lo que me había imaginado (ya sé que todos decís que espere entonces a leer otros textos del autor, que todavía son más ásperos, pero de momento escribo sobre lo que he leído).

Esta obra tiene más de metafísico que de matemático, de biológico que de informático y tiene mucho que ver con destruirte el cerebro y poco con regalarte momentos de tranquilidad. Si buscáis personajes bien construidos, profundos e interesantes, os equivocáis de obra; si buscáis un estilo narrativo que brille por sí mismo, os equivocáis de obra y sobre todo si buscáis una historia para evadiros y pasar el rato, os equivocáis de obra.

Pero si después de todo esto, de personajes planos, de un estilo que a veces cuesta digerir y del miedo a ideas que cuesta entender e incluso imaginar, seguís con ganas de leer la novela, os vais a encontrar con una maravilla que solo alguien cuyo cerebro está en otro plano (por lo menos que el mío) es capaz de llegar a imaginar.

Eso es lo que hace que Egan sea un autor fuera de lo común (dentro de lo que yo he leído), la manera que tiene de castigar al lector y no dejarle entrar nunca en ese estado de alivio y tranquilidad que muchos autores de Ciencia Ficción nos regalan después de un estado inicial de incertidumbre. Cuando piensas que ya ha desarrollado todo el laberinto de conceptos, tecnologías y universos que tu cerebro es capaz de asimilar, te golpea la parte del hipotálamo que controla las emociones para generarte un sentimiento que comprende desde la rabia hasta la admiración, pasando por la curiosidad, el deseo de comprender y la frustración.

Por ello creo que hay varias maneras de leer a Greg Egan (por lo menos esta obra), de las cuales quiero destacar 2 que llamaré, La lectura Star Wars y La lectura Discovery Chanel:

Lectura Star Wars

Es verdad que hablamos de 2 obras completamente distintas y posiblemente los lectores de “Ciudad permutación” tengan otro tipo de inquietudes que los fans de Star Wars (aunque en mi caso, soy las 2 cosas al mismo tiempo, por lo menos una de mis copias), pero utilizo este ejemplo porque creo que es muy gráfico y además supongo que gran parte de los lectores de Ciencia Ficción conocen la película.

En Star Wars no nos paramos a cuestionar si la visión que tienen los protagonistas desde el Halcón Milenario cuando “saltan al hiperespacio” es correcta, ni siquiera cuestionamos el propio hiperespacio. Simplemente disfrutamos de la película con una explicación vaga que hace posible los viajes que en ella se describen.

Esta analogía me sirve para explicar que podemos leer “Ciudad permutación” tratando de entender lo que el autor nos plantea pero sin entrar en mayores consideraciones. Es decir, no hace falta establecer el punto en el que Egan se separa de lo científico para pasar a lo especulativo, porque ya os adelanto que aunque su obra es Ciencia Ficción (por lo menos actualmente), no anda muy lejos de teorías que aunque no han podido ser demostradas, están bien fundamentadas.

Si optáis por este tipo de lectura, tampoco esperéis una alfombra roja, el texto sigue siendo complicado. Pero creo que siendo una lectura compleja y que a veces roza lo metafísico, puede hacerse más soportable que la siguiente opción.

La lectura Discovery Channel

Si optáis por este otro tipo de lectura, es que estáis lo suficientemente locos como para embarcaros en la aventura en la que me he embarcado yo mismo leyendo a Egan. Una lectura que cuestiona cada hipótesis, cada aproximación a un modelo y que intenta descubrir de donde salen las teorías de Egan y si tienen algo que ver con la realidad.

Estamos ante un escritor que además de escribir historias maravillosas, es capaz de acercarse a teorías que siendo inventadas, tiene la suficiente base científica para competir con varias hipótesis que están muy de moda actualmente. De hecho, he visto menciones a la “Teoría del polvo” (Dust Theory) que Egan construye en la novela, en artículos pseudocientíficos relacionados con la gravedad cuántica. Me da la sensación de que es tan complicado tumbar esta teoría como la teoría de cuerdas, que por cierto, tiene bastante relación.

El propio autor contesta esto en su web a la pregunta de si se toma en serio su “teoría del polvo”

No me la tomo muy en serio, aunque todavía no he oído una refutación convincente de ella por razones puramente lógicas.

Algo parecido ocurre con la arquitectura de autómata celular que intenta explicarnos Egan en su novela, la arquitectura TVC que debe su nombre a  Alan Turing, John Von Neumann y a un tal Chiang que supongo que representará a un futuro científico que responderá alguna pregunta clave en la materia (aunque he encontrado estudios sobre autómatas celulares que cuentan entre sus creadores con científicos que responden a ese nombre).

La descripción que hace Egan en la novela de su arquitectura TVC es tan completa, que incluso en la entrada de la Wikipedia sobre Autómatas celulares hay un enlace a “Ciudad permutación“. Es un campo de estudio que genera a día de hoy mucha controversia entre científicos y que ha dado lugar a grandes y conocidas discusiones.

El hecho de que haya expertos que aseguren que incluso nuestro universo podría simularse en uno de estos autómatas (hay quien va más lejos y dice que es posible que ya sea una simulación) ha hecho saltar a varios científicos que intentan tumbar sus argumentos diciendo que la mecánica cuántica, con sus entrelazamientos y colapsos de funciones de onda, es imposible de simular en una máquina de Turing. Pues bien, el mismísimo premio Nobel de Física Gerardus ‘t Hooft  ha llegado a sacar los colores a todos los que trataban de locos a estos expertos. Aquí un ejemplo.

No menos complicada y relacionada con estudios actuales (véase el algoritmo Haslife) es su visión de las pruebas que realizan los personajes para intentar demostrar su propia teoría del polvo, haciendo ver que no es necesario que las copias se ejecuten secuencialmente para lograr el mismo estado final partiendo de un estado inicial.

Parece algo muy técnico, pero a su vez, a mí me transporta al mundo de la filosofía. ¿Qué somos? ¿Dependemos de la secuencia en la que nos “ejecutamos” o somos un “todo” de estados separados que se juntan? Todo esto mezclado con la certeza del personaje de que los resultados de las pruebas no demuestran nada, pues el estado final es consecuencia inevitable del estado inicial, hace que esta parte del texto me resulte abrumadora.

Otra de las ideas que me estrujan el cerebro es la contradicción que surje de que si los protagonistas creen en la teoría del polvo no debería importarles nada de lo que quieran conseguir porque probablemente ya ocurra en otras versiones independientemente de lo que hagan. Que por otro lado nos muestra una imagen muy humana de la teoría, el deseo de las personas por intentar mejorar su destino independientemente de que pueda resultar ineficaz.

Y ya el final, que contradice la propia teoría del polvo sacando a la palestra la insatisfacción del autor con ella, te da la vuelta a la cabeza y acabas con la sensación de que no has entendido nada o de que Egan ha jugado contigo.

Podría pasarme así todo el mes, hablando de partes del texto y profundizando hasta el infinito, pero el propio Egan (tal vez sin querer) me ha enseñado que en algún sitio tenemos que parar y continuar hacia adelante, dejar de pensar y seguir leyendo. Esa ha sido una de las mayores dificultades con las que me he encontrado al leer esta novela, saber dónde parar y continuar leyendo.

Estoy convencido de que la siguiente obra de Greg Egan que lea, me volverá a introducir en esta especie de locura maravillosa en la que solo unos pocos tienen el poder de introducir al lector. Espero ser capaz de poder llegar a terminarla, porque sospecho que las obras de Egan son capaces de hacerte perder la cabeza, de absorberte hasta el punto de tener que abrir varios frentes de estudio para intentar calmar la sed de conocimiento.

O tal vez la lea intentando no pensar demasiado, simplemente apartando los pelos de Chewbacca…

De lo único de lo que estoy convencido, es que sea el universo que sea, copia u original, Greg Egan siempre será para mí el autor que hizo que conociera otro tipo de literatura, una literatura que no es para todo el mundo, que no es sencilla, que posiblemente no sea bella, pero que me ha atrapado de por vida.

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Informático, friki, padre y lector compulsivo. Espero que mi camino os ayude a realizar el vuestro.

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2 Commentarios

  1. Daniel Perez 8 diciembre, 2016
    • Origen 8 diciembre, 2016

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