American Gods.

American Gods

American Gods

 

DATOS DEL LIBRO

  • Autor: NEIL GAIMAN
  • Año: 2001
  • Edición: ROCA EDITORIAL DE LIBROS, 2012
  • Nº de páginas: 560 páginas
  • Encuadernación: Rústica
  • Tradución: Mónica Faerna
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788499185422
  • Fecha de lectura: Noviembre de 2016

 

Todo comenzó con una pregunta en Twitter. Tenía varias novelas en la recámara y después el mayor tostón que he tenido la desgracia de leer, necesitaba consejo. Primero me recomendaron Pórtico de Frederik Pohl, que parecía ser la opción más segura. Una novela que me pareció magnífica y que disfruté de principio a fin.

Pero una vez terminada, cada uno tenía una opinión diferente. Segundas partes nunca fueron buenas, “La caída de Hyperion” es mejor que Hyperion, Orson Scott Card es idiota (esta es mía), etc. Entonces vi una respuesta de Carolina, alguien que no conocía hasta entonces y empecé a ojear su timeline de Twitter. Me pareció una chica auténtica y con criterio, así que decidí hacerle caso. Acierto.

Primera novela que leo de Neil Gaiman, que a pesar de la larga lista de premios que atesora (entre ellos 5 Hugos, Nébula, Locus, World Fantasy Award…), parece que tiene muchos detractores entre mis colegas de temática. De momento no tengo la suficiente información como para poder juzgar al autor, pero si nos ceñimos solo a esta novela, me parece que tanto la obra como la edición que he leído son extraordinarias.

Por lo que comenta el propio autor en la introducción de la novela, la edición de la que soy afortunado poseedor, salió en 2012 con motivo del décimo aniversario de la publicación de la “multipremiada” primera edición. Parece ser que cuando entregó el borrador de su novela a su editora allá por 2001, esta le comentó que le resultaba “demasiado largo y lleno de divagaciones”, por lo que le recomendó recortarlo un poco. Al autor le pareció bien e incluso comenta que pudo ser un acierto vistos los premios que consiguió la novela.

El proceso de edición del libro resultó ser una tarea complicada y además, el autor fue metiendo cambios en el texto original de los no tomó nota. Así que aunque cuando le ofrecieron publicar una edición especial con la obra completa sin recortar, aceptó sin pensarlo, se dio cuenta del trabajo inmenso que le iba a suponer. Tenía que comparar los dos textos e introducir los cambios (que según el autor mejoraban ostensiblemente la novela) pero tomando como base el texto original.

Fue entonces cuando envió a uno de los editores los dos textos junto con una serie de erratas que había recopilado y le pidió que recompusiera la novela, trabajo que hizo de forma magistral según el autor.

Una vez la novela estaba en orden, el autor le dio un último repaso, añadiendo y suprimiendo trozos de texto hasta que según sus propias palabras llegó a “una versión definitiva con la que yo quedara plenamente satisfecho”. Creo que lo logró.

Me han resultado muy interesantes tanto la introducción, como el apéndice en el que narra un pasaje de novela que decidió suprimir (el encuentro del protagonista con Jesucristo), como el artículo “¿Cómo te atreves?” como la entrevista al autor del final del libro. Es muy curioso que el propio Gaiman nos narre partes de su proceso creativo así como los entresijos de la relación con los editores. Hay frases que me parecen sorprendentes como cuando cuenta el proceso de elección del título y como llega a su fin:

El primer título que se me ocurrió fue Magic America (por la canción de Blur), pero no me terminaba de convencer. Luego pensé en titularlo King of America (por el álbum de Elvis Costello), y tampoco me convenció. De modo que escribí American Gods (por ningún motivo en particular) en el encabezamiento de la primera página del esbozo, pensando que tarde o temprano se me ocurriría un título mejor.

Todavía no había empezado a escribir la novela cuando mi editor me envió la portada. En la imagen se veía una carretera y un rayo en el cielo y, en grandes letras, un título: American Gods. Me pareció que no tenía mucho sentido discutirlo —y, si he de ser sincero, había comenzado a gustarme— y me puse a escribir.

Llegará el día que acabe una reseña y no haya hablado de la novela… Así qué mejor que deje de divagar y empiece ya a hablar sobre lo que realmente es importante, el pedazo de obra que no regala Gaiman.

Una novela que me ha sorprendido más por mi propia sensación al leerla que por su ya original y sorprendente contenido. Es algo diferente a todo lo que haya leído, no sabes por dónde van a ir los tiros, ni te imaginas a donde quiere llegar. Por ello la sensación de refugio que me ha transmitido la novela no tiene explicación. A ver si soy capaz de explicarlo.

Hay novelas que te atrapan y te pasas el día esperando el momento de retomarlas. Algunas porque quieres saber por dónde seguirá la trama, otras porque son tan bellas que es un placer leerlas e incluso algunas para terminarlas de una vez y poder pasar a otra. American Gods no ha sido nada de esto para mí, ha sido un refugio al que estaba deseando entrar, un sitio de tranquilidad y máximo disfrute. Nunca me había pasado con una novela.

Dicen que los personajes son planos, pues yo he terminado queriendo y comprendiendo incluso a los “malos”; dicen que hay tramos de novela que son de relleno (si, la parte del pueblecito), pues estaba deseando llegar a esas transiciones para descansar en mi refugio; dicen que te puedes liar con tanta mitología y que es difícil saber a quién representa cada personaje, me da igual; mala descripción del infierno, a mí me gusta; incluso cuando corta la trama principal para narrar historias que aunque te sitúan, poco tienen que ver con esta, me parece que están bien metidas. Su explicación  de parte de estos relatos, me parece digna de un genio:

Quería acompañar a Sombra en su viaje, y cuando no sabía qué hacer con Sombra me ponía a escribir un relato sobre el Desembarco en los Estados Unidos.

Como habréis supuesto los que no habéis leído la novela, Sombra es el personaje principal la obra. Un personaje que aunque lo he intentado varias veces en mi cabeza, me resulta difícil de describir. Así que os diré que no es el típico héroe de novela, pero pasa a ser uno de mis personajes preferidos. Posiblemente no sea un modelo a seguir, pero sería una gran elección para ir a tomar unas cañas y de paso aprovechar para que te haga unos trucos con monedas.

La trama puede parecer compleja, pero para mí ha sido el sitio al que quería llegar cada una de las 5 noches de mi vida que ha llenado la novela. Me ha transportado a una América profunda, mezcla de realidad y fantasía, en la que me sumergía en no más de 2 párrafos cada vez que me ponía a ello. Su lectura a sido una delicia, una mezcla de interés por la historia y egoísmo por el estado en el que se encontraba mi cerebro cada vez que la novela hacía que se apagara el mundo.

Decenas de personajes secundarios magníficamente descritos y con una fuerza individual que pocas veces he visto. Amor, desamor, traición, sorpresa, acción… poco más se le puede pedir a una novela.

Termino la reseña con una frase de Gaiman, que espero llegue a materializarse. Supongo que dependerá del éxito o fracaso de la futura serie basada en la novela que HBO ya está grabando:

Algún día, espero, retomaré esta historia. Después de todo, ahora Sombra tiene diez años más. Y también los Estados Unidos. Y los dioses siguen esperando.

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Informático, friki, padre y lector compulsivo. Espero que mi camino os ayude a realizar el vuestro.

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