“Dibujar es lo único (casi) que me motiva para levantarme cada mañana”. Entrevista a Cecilia G.F.

A mí, con el arte, me pasa igual que a Arkaitz con la literatura: no tengo estudios reglados pero no puedo evitar que una obra me emocione, me ponga la piel de gallina o me persiga en sueños durante días. Eso es lo que siento con el trabajo de la ilustradora que firma las portadas de libros tan espectaculares como 36 de Nieves Delgado o La Compañía Amable de Rocío Vega. Sin embargo, es muy fácil que un libro caiga en nuestras manos, apreciemos durante un momento la edición del tomo y la cubierta pero no ahondemos en quién está detrás de ese trabajo. Por eso, es muy posible que no sepamos cómo se llama la artista que hay detrás de estas joyas hiperrealistas con una pátina de irrealidad que las hacen tan atractivas y, a la vez, inalcanzables.

La inspiración

El resultado

La primera vez que me acerqué a la obra de Cecilia G. F. fue a través de la Editorial Cerbero. Cecilia ha sido la portadista de algunos de sus tomos más icónicos, y también ha trabajado para Nocturna Editorial, Dilatando mentes o Supersonic. Además, es la artista detrás del logo de Origen Cuántico y del grupo de lectura Diseccionadores de novelas.

A la invisibilidad de la que hablaba anteriormente debemos sumar otra: la de género. Si ya es difícil ganarse la vida siendo ilustrador, escritor o pintor, aún lo es más si eres ilustradora, escritora o pintora. Y es tan triste, tan desmoralizador, que dan ganas de tirar la toalla.

Cecilia nos lo explicaba el pasado 25 de Agosto, y por eso, porque en Origen Cuántico queremos dar visibilidad a todo el trabajo que hay detrás de un libro y hacerlo a través de una mirada feminista, le pedimos a Cecilia que hablara con nosotros sobre sí misma, sobre su profesión y su trabajo.

Para empezar, lo que te voy a decir es una petición más que una pregunta. Por favor, por favor, por favor, sigue ilustrando porque nos encanta tu trabajo y ahora que lo conocemos no sabemos qué haríamos sin él.

Pues la verdad es que muchas veces me entran ganas de dejarlo todo e irme a cultivar el campo. No, pero en serio, a veces se hace demasiado tedioso este mundillo y desmotiva a cualquiera a seguir. Es una constante lucha, no sólo con el ambiente sino con una misma, ya sea por falta de interés, motivación, el síndrome del impostor y pensar que realmente nadie valora lo que haces. Pero claro, dejaría de dibujar encargos y haría sólo cosas para mí, que ahí me da igual si a la gente le gusta o no ya que es para mí. En los encargos, en cambio,tengo que contentar al cliente y al público y nunca sé si acierto, si de verdad ha gustado o si lo dicen por ser amables.

Pero eso, dibujar creo que siempre dibujaré. Es casi lo que me mueve a diario y si no dibujara siento que no tendría nada.

Y, ¡gracias!, el apoyo siempre es algo que agradezco para esos momentos de bajón anímico-artístico.

 

Te confieso que, cuando leí tu hilo de Twitter sobre el poco reconocimiento (¡y comisiones!) que se llevan las ilustradoras solo por ser mujeres, sentí una ira ardiente en el estómago. ¿Crees que los consumidores podemos hacer algo para revertir esa situación y daros el valor que os merecéis?

No estoy segura, la verdad. Para empezar, debería entender por qué pasa esto. ¿Piensan que nuestro trabajo es de peor calidad porque está hecho por una mujer? ¿Si no supieran quién lo ha hecho lo valorarían más? Por ejemplo, cuando he ido a salones del cómic siempre hay alguien que duda de que lo haya hecho yo, preguntando insistentemente si de verdad es mío, si está hecho desde el principio, sin pintar encima de nada, o simplemente piensan que es mi pareja el que lo ha hecho porque es un hombre. Algunos me han dicho directamente que es que mi estilo no es “de mujer”, que es demasiado oscuro y con temas sobre los que una mujer no se interesaría (desde su perspectiva, claro). Y este tipo de comentarios no los escucho decir en mesas de ilustradores hombres. Con ellos hablan más de igual a igual y conmigo siempre intentan probar si es verdad lo que digo. Así que puede que esta sea una razón, que no quieran invertir en el trabajo de una mujer ya que piensan que no lo ha hecho ella, que está utilizando el trabajo de otro para beneficiarse, llamar la atención o cualquier otra idea peyorativa. Incluso en Internet, cuando subía mis dibujos bajo el nombre “Thanatos of Nicte”, sin género alguno, la gente pensaba directamente que era un hombre porque, claro, “¿cómo una mujer podría hacer esos dibujos?”. Esto es, literalmente, lo que me decían.

Por lo que no sé. Quizás sea por la misoginia interiorizada que tienen muchos y piensan que las mujeres no tenemos las mismas capacidades que un hombre y, por ende, tampoco debemos ser apoyadas porque no merece la pena. Por suerte, hay mucha gente que no es así, pero aún queda mucho por recorrer.

Al final cada uno consumirá el arte que quiera y le guste, como debe ser, pero en muchos casos creo que deberíamos pararnos a pensar y analizarnos si estamos teniendo comportamientos en contra de X grupos de personas y estamos valorando más a unos que a otros por los prejuicios que tengamos. En ningún momento quiero tratos de favor, simplemente quiero un trato igual que, por desgracia, veo poco.

¿Sin emociones?

Con los ilustradores me pasa como con los escritores: me pregunto si es posible vivir únicamente de su arte o necesitan dedicarse a otras cosas. Por eso, y ahora que no nos lee nadie, ¿cómo se gana la vida una ilustradora?

Aquí, entre nosotras, hasta el año pasado no he podido llamarme ilustradora profesional. Empecé hace 5 años, cobrando una miseria por dibujo (pensaba que si no los cobraba baratos nadie iba a querer comprarme nada) y el año pasado cambié la tabla de precios y, para mi sorpresa, incluso los encargos aumentaron, por lo que ya no necesito seguir buscando otro trabajo para poder mantenerme, ayudar en casa y demás. Que, por cierto, por mucho que lo intentara, no me salía nada, así que he sido ilustradora a tiempo completo, pero creo que mi caso es bastante raro. No todos los meses son buenos. Hay algunos que no tengo ningún encargo y otros que no paro. No sé cuánto durará esto, si mejorará o cambiará a peor, pero por ahora aprovecho y me alegro de poder trabajar en lo que me apasiona y sin necesidad de buscar un trabajo de apoyo.

 

Estoy pensando en la Cecilia que salió un día del colegio y se preguntó qué quería ser de mayor. ¿Tenías claro que querías dedicarte a ilustrar o la ilustración te encontró a ti? ¿Ha sido formación autodidacta o formación reglada?

¡Pues la verdad es que de pequeña quería ser dentista y luego veterinaria! Así que más bien me encontró. Cuando estaba en la ESO y veía que las matemáticas no eran lo mío decidí meterme en el Bachillerato de Arte. Hasta entonces con lo único que dibujaba era con bolígrafo, así que mucha idea no tenía de otras técnicas (hoy en día tampoco). Ahí aprendí algunas cosillas, pero realmente no me llamaba ninguna de esas técnicas, así que seguía con el bolígrafo por mi cuenta. Después me metí en la Universidad a estudiar Historia del Arte para comprender mejor el arte y luego mi intención era hacer Bellas Artes o Ilustración, pero sin beca no iba a ninguna parte, así que me quedé ahí. Estuve barajando las opciones de ser restauradora o aburrirme eternamente dando clases o en una biblioteca, pero más o menos en 2º curso me regalaron una tableta gráfica y empecé en el mundillo del arte gráfico. Me encantaron todas las posibilidades que me ofrecía el ordenador y ni aun así pensé nunca que me podría dedicar a esto. Dibujaba más por hobby, aprendiendo de forma autodidacta, con tutoriales y probando por mi cuenta. Entonces, cuando ya tenía algo mejor controlada la técnica, empezaron algunas personas a pedirme dibujos y fue cuando vi que quizás podría ser una profesión.

 

Entonces, ¿vivir para dibujar, dibujar para vivir o una mezcla entre ambas cosas?

Supongo que una mezcla de ambas, porque dibujar es lo único (casi) que me motiva para levantarme cada mañana pero a la vez si no dibujo tampoco podría vivir ya que es mi sustento, así que ahora mismo estoy en un equilibrio. Eso sí, no hago otra cosa que dibujar todo el día, no me da tiempo para hacer nada más (esto es un llamamiento de socorro). De hecho, cuando me dicen “querría dibujar como tú”, suelo contestar “no, no creo que quieras lo que supone dibujar así”.

Coruscant

Cuéntame un poco sobre el proceso. Una vez que recibes una comisión, ¿cuál es el siguiente paso? Por ejemplo: si se trata de la cubierta de una novela, ¿te la lees antes, pides la sinopsis, hablas con el autor…?

Pues depende de la editorial o del escritor independiente. La mayoría viene con las ideas muy claras, así que me comentan por encima una idea básica de lo que quieren por si puedo aportar ideas. Otros me dan el libro para que lo lea y hablamos de lo que se podría hacer y qué le parece que escoja un pasaje u otro.

Luego, cuando ya está la idea concretada, me toca buscar referencias de poses, tejidos, materiales, sitios, edificios…Lo que encarte y se adapte mejor a lo que tengo que hacer. Después hago el boceto, se lo enseño al cliente y si está conforme paso a colorear y “listo”.

En los casos en los que quieran algo más simbólico, histórico o cualquier cosa que necesite más precisión, pues añadiría el proceso de investigación sobre el tema, aunque gracias a mis estudios sé dónde ir a buscar más rápidamente o ya lo conozco, con lo que no es demasiada tarea.

 

Una queja recurrente entre los diseñadores gráficos es que aceptar opiniones artísticas por parte de los clientes suele acabar bastante mal. ¿Es así también con las ilustraciones? ¿Te han pedido cosas extrañas que sabías que iban a quedar fatal o por lo general se dejan/nos dejamos aconsejar?

Es completamente igual y no, no todos suelen dejarse guiar, ¡por lo menos por mí! Me han pedido cosas muy extrañas que sé que van a quedar mal pero vienen con una idea tan fija que sólo me queda acatar órdenes. Por suerte hay una gran mayoría que al menos se fían algo en mi criterio y no sufro demasiado haciéndolo, aunque a veces tengo que luchar bastante para que vean que su idea va a quedar…regular (desde mi perspectiva, obviamente). De hecho tengo algunas ilustraciones que no me gustan nada en absoluto, pero ahí están: el cliente quedó contento con el resultado (o eso dice)  y yo no puedo hacer otra cosa que encogerme de hombros.

Pero bueno, por suerte hay muchos clientes con los que tengo mejor sintonía artística y… vamos a quedarnos con eso, mejor.

 

Y, para ti, ¿cuándo está perfecto un dibujo?

Probablemente nunca. Soy demasiado exigente conmigo misma, casi nunca estoy a gusto del todo con lo que hago. De hecho sólo tengo tres o cuatro ilustraciones con las que esté contenta. Estoy siempre en la búsqueda de un estilo con el que esté cómoda pero nunca me sale justo lo que tengo en mente.

La perfección no existe para Cecilia, pero yo diría que estas dos imágenes lo son.

Digamos que, para dibujar, tengo dos pies izquierdos en vez de manos y eso hace que me parezca que tienes un don, algo cercano a la magia. Y de aquí mi siguiente pregunta: ¿cuáles son tus herramientas?

Pues, a ver, cojo mi varita de Sauco y… uy… quiero decir… Pues mis herramientas de dibujo son bastante escasas: un bolígrafo digital, la tableta (Intuos 4) y un ordenador (Windows, por cierto). Luego, para el tema de trabajar en sí mismo, tengo una carpeta llena de referencias y otra con ilustraciones que admiro para inspirarme cuando me veo estancada. Y nada más, la verdad que el arte digital sale más barato a la larga. Para el tema de sobrevivir durante el proceso: un mini ventilador y dos muñequeras para que no me duela la mano (que a este paso me voy a quedar sin mano derecha y quizás lo del pie empiece a contemplarlo).

 

¿Hay algo que se te resista? No sé, las manos son muy difíciles. O las rodillas. ¿Hay algo que digas: “esto no, esto paso de hacerlo”?

Realmente creo que no, me encanta hacer manos, quizás lo que menos me guste es hacer pies, pero por norma me atrevo con cualquier cosa con más o menos ganas. Me gusta intentar hacer cosas nuevas aunque a la vez me da miedo hacerlas porque no quiero que me salgan mal.

Quizás lo que peor llevo no es hacer algo en especial, sino ceñirme a indicaciones muy específicas en encargos ya que no me dejan ninguna libertad creativa y me cuesta horrores concentrarme para terminarlas. La gente suele decirme “piensa en el dinero, lo que vas a cobrar” pero no me motiva, lo que yo quiero hacer es algo que me guste (aunque sea mínimamente).

Por último: si tuvieras todo el tiempo del mundo y pudieras dedicarte a dibujar lo que más te gusta, ¿qué sería?

Cualquier cosa que se me ocurriera. Voy siempre dando bandazos en mis ilustraciones de un tema a otro. Puede que me obsesione durante mucho tiempo con algo pero acabo pasando a otra cosa porque me aburro con facilidad de todo, es difícil que me centre en un solo tema ya sea por falta de motivación o porque sin más se me viene a la cabeza una imagen y se convierte en el nuevo objetivo a realizar.

Pero supongo que siempre habría temas que se repetirían: hacer ilustraciones para una historia de fantasía que estoy creando, temas mitológicos (que estoy empeñada en realizar ilustraciones para aquellos mitos más desconocidos), ilustraciones de videojuegos, de ciencia ficción y, sobre todo, imágenes góticas. Pero, eso sí, en gran parte de las imágenes que creara habría representación de cualquier tipo ya que creo que es algo importante y necesario. Antes vivía un poco en mi burbuja,sin darme cuenta de que siempre pintaba gente blanca, por ejemplo, y quiero cambiar eso. En mis ilustraciones quiero reflejar el mundo en el que vivimos y para ello tengo que dar visibilidad a todas las personas y condiciones que existan. No es una cuestión de querer quedar bien, es más de que durante el último año he tenido un gran proceso de deconstrucción, de entendimiento sobre mí misma y del mundo en el que estoy, y esto ha afectado a qué quiero transmitir en mis imágenes.

The Dragons’ Road

A lo largo de la entrevista he ido añadiendo algunas de las ilustraciones de Cecilia que me tienen más enamorada, pero podéis conocer un poco más de su trabajo en su página de Artstation, seguirla en su Twitter y adquirir productos con sus ilustraciones en Redbubble. Os recuerdo, además, que tiene una fantástica cuenta en Patreon donde cuelga contenido exclusivo y a través del cual podemos ayudarla a que siga creando.

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Escritora de fantasía. Relaciones públicas. Mi mundo está lleno de gatos y valkirias. Pratchett es mi guía.

3 Comentarios

  1. Archange Maudit 18 septiembre, 2018
  2. Teresa Mira 19 septiembre, 2018
    • Teresa Mira 19 septiembre, 2018

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